Escrito por Juan Antonio Venegas
Pocas veces ha habido tanta unanimidad a la hora de calificar la actuación de un entrenador como la que reflejan hoy todos los medios de comunicación sevillanos.
Hasta los mas acérrimos Jimenistas han tenido que reconocer que lo realizado ayer por el técnico sevillista no tiene nombre.
Petardo monumental que no ha desembocado en una crisis interna porque afortunadamente el equipo sacó un punto. Si el equipo llega a perder, no quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido.
Nadie encuentra explicación a los motivos que impulsaron a Jimenez a realizar la revolución que hizo ayer en la alineación. Habría que estar en la cabeza del arahalense para descifrar qué pretendía con tanta locura de cambios.
La alineación del Sevilla parecía que la habían hecho entre Lopera y Chaparro, tal era el cúmulo de despropósitos que fue capaz de urdir el entrenador sevillista .
Hasta Monchi puso cara de sorpresa cuando en directo y ante las cámaras de Localia le comunicaron la alineación del Sevilla.
Y hablando de Monchi, decir que creo que hoy por hoy es el único valedor que le queda a Manolo Jimenez.
Si no llega a ser por la insistencia del consejero y director deportivo a final de la pasada temporada en favor de Jimenez, este no estaría hoy comandando esta plantilla.
No sé si Monchi sigue hoy convencido de la decisión que tomó en su momento.
Bien haría el consejo de administración en poner oido al clamor y la indignación que existe en la calle y tomar las medidas que sean necesarias si esta situación se prolonga mas de dos o tres semanas.
Tragar con carros y carretas esperando un milagro solo conducirá a aumentar la frustración de los sevillistas -aficionados y lo que es peor, los jugadores- y posiblemente a completar una temporada mediocre para las expectativas y los objetivos que se han marcado.
Si Jimenez recibe una inspiración divina, el equipo se transforma y empieza a jugar como los ángeles y a ganar partidos yo seré el primero en decir “chapeau, señor Jimenez”. Pero creo que hará falta un milagro porque Jimenez no da para mas y el que da todo lo que tiene no está obligado a mas.
Es un hombre honrado al mil por cien y por tanto puede llevar la cabeza muy alta en ese sentido.
A otros corresponde decidir – y deben planteárselo muy seriamente – si es el mejor comandante para esta nave.










(S22:00)






