Dice el dicho que lo importante es que se hable de uno, ya sea bien o mal. No sé yo si estarán muy de acuerdo con esto César Cadaval y José Manuel Soto, creadores del “himno” oficial de la selección española. Aunque fue presentado el sábado pasado en el Calderón en la previa del España – Argentina, mucho antes se ha conocido tanto la letra como el ritmo. Por desgracia para sus autores, las valoraciones son prácticamente las mismas en todos sitios y se podrían resumir en dos frases: “Han querido conseguir lo del Arrebato y no les ha salido” y “No la cuestiono como canción, pero no sirve para ser cantada en un estadio de fútbol”.
Tan duro como real. Aquí os dejamos un post publicado el pasado mes de junio en el blog Footculture: Queda claro que no sólo se inspira en el “espíritu” del evangelio sevillista.
“Se abre el telón y aparecen un humorista sevillista y un cantante bético. Se cierra el telón y… componen un himno para la selección. ¡Maldita Alianza de civilizaciones!
El moranco César Cadaval –el bajito, o el gordito, como prefieran– y José Manuel Soto (Por ella, Déjate querer, Amigo rociero y otros bombazos sonoros del delta del Guadalquivir) se han sacado de la bocamanga un tierno himno pijo-kitsch aflamencado para celebrar el centenario de la Federación Española de Fútbol (FEF). Se llama La Roja, y quiere quedarse para siempre como tonada de la selección de fútbol.
Se trata de un cántico muy localista, tapizado de rancio flamenquito andaluz. O sea, en plan topicazo rumbitero, nada más alejado del buen cante. Y, oh sorpresa, con evidentes referencias sevillistas. Es un valsecito entrecortado y poco coreable, por cansino. La única mitad con algo de chispa de Los Morancos (a César lo que es suyo) es el compositor. ¿Cómo lo hizo? Pasando a El Arrebato por la turmix de Siempre Así, grupeto que, para más inri, acompaña a El Soto en su interpretación. Y el ritmo es, así, el de siempre. Luego se lo envió a la FEF, que tragó.
El humorista Cadaval y el ex galán Soto son amiguetes y residentes en Sevilla desde hace muchos años. A ambos les gusta la buena vida y el taco en el bolsillo. ¿Que el segundo necesita un cable, en una mala racha? Allí está el moranco para ofrecerle su canción, con la connivencia de Ángel María Villar. Cadaval intentará repetir el éxito de su canción Sevilla tiene un color especial, que compuso para otros amigos, Los del Río. [Todos los sevillanos te decimos, a viva voz: "Gracias, moranco, por el coñazo que nos dan con lo del color especial, su gente y el azahar. De todo (dedo) corazón".]
Volviendo al himno, es incuestionable que César Cadaval, muy pero que muy sevillista, ha impregnado cada rincón de la letra de analogías, guiños, loas, capotazos y hasta plagios de su Sevilla Fútbol Club del alma. Bueno, plagiar, plagiar, no ha plagiado, pero se ha inspirado claramente en otro Himno del Centenario, el sevillista, de El Arrebato, mucho más coreable. Para algo se llegó a rumorear que lo escribió el mismísimo Del Nido.
Con sólo un vistazo somero a la letra del nuevo himno basta para atisbar que La Roja (la canción) es sevillana y, si me apuran, sevillista. Comienza igual que el hit de El Arrebato, pero sin palmas. Y entra El Soto:
“La historia lo cuenta (“cuentan las lenguas antiguas”, dice El Arrebato) que la Furia roja fue el nombre que puso a la selección (“su madre Sevilla y le prestó su nombre”) que fue por su garra, su casta y coraje (el himno del Sevilla empieza apelando a “el equipo de la casta y el coraje”) y fue el propio fútbol quien la bautizó”.
El estribillo, pura psicodelia
Luego llega la rampa hacia el estribillo, con ripios del tamaño de: “Cantemos, gritemos, que son los mejores nuestros jugadores, que ya están aquí”. Inenarrable. Todo encaja. Todo muy de El Soto, ese crooner descabalgado, ese Bertín de segunda que fue alma máter del trasnochado sotismo que aún puebla las catacumbas del abolengo decimonónico que gira en torno a la Turris Fortissima.
Y sigue el himno, tras un par de vivaespañas, hasta que llega el súmum del sotismo: “Lara, lara, larara….”. Sin duda unos laralas primos hermanos de los que popularizó el cantante bético en Por ella.
La traca es un poco más bética: “¡Ole España, ole España, ole, España!”, inspirada en el último himno del Betis (“ole, ole, ole ole, Betiolé”). Por cierto, que El Soto se postuló para el himno del centenario verdiblanco, que al final recayó en otro compadre del moranco, Rafael Serna.
Denle las gracias a Vocento, porque la primicia planetaria del nuevo himno no la dio Leire Pajín sino abc.es. El diario más leído en la capital andaluza le preguntó a El Soto si cree que la tonadilla peca de “un excesivo toquecillo andaluz”. “Hombre, somos andaluces quienes lo cantamos y quien lo ha compuesto, pero nada más, no salimos vestidos de toreros”, responde. ¡Viva el topicazo, maestro!
Reúnan víveres, ejerciten su aguante, practiquen: “Un, dos, tres, respira hondo”… prepárense, en suma, porque nos van a dar la Copa Confederaciones. Y eso será sólo el aperitivo, ya que el objetivo es que el himno triunfe en el Mundial de 2010. Para los interesados, se estrenará en septiembre, en el España-Bélgica de La Coruña.
Epílogo para los fans del inefable José Manuel Soto: Por ahora, nuestro hombre se conforma con hacer oposición a Lopera e himnotizar a toda España machaconamente. Después, un disco nuevo por sus 25 años de carrera y otro en directo en un teatro con colaboraciones, en el que repasará toda su trayectoria (¿dará tiempo?).
Deja de querer, José Manuel, deja de querer, no seas crué. Hazlo Por ella, por la Roja.”


Hace sólo unos meses, la selección española era algo que el aficionado sevillista se podía tomar de dos maneras. Si el patriotismo se desprendía por alguno de sus poros, el aficionado sevillista se disponía a ver los partidos de la roja con el objetivo de dejar encarrilada esta u otra fase de clasificación. Si se trataba de un amistoso, pues de matar el gusanillo del fútbol de Primera. Otro tipo de sevillista menos “rojigualdo” no tenía otro remedio que pasarse a “La Noria” o al “Peliculón” del sábado por la noche. Afortunadamente para nosotros, esto ha cambiado. Esta noche, a una hora decente por fin (20.45), los sevillistas podremos disfrutar de un España – Argentina con tres representantes de nuestro club; Navas y Negredo por España y Perotti por Argentina. No se puede decir que sean tres piezas claves en sus combinados ya que entre los tres suman dos choques internacionales absolutos (ambos de Negredo), pero al menos hay un aliciente para el aficionado blanquirrojo. De hecho, a pesar de que Maradona sólo ha contado en esta ocasión con futbolistas que juegan fuera de su país, el Sevilla es el cuarto club del mundo que más jugadores aporta a este amistoso. Sólo estamos por detrás de Real Madrid, Barcelona y Valencia.
Ni Raúl, como todavía algunos pasados de moda se empeñan en reclamar, ni el lesionado Villa que se tuvo que quedar en tierra. Hoy, sobre el césped del Republican Stadium de Yereván, el “7″ de España ha sido Álvaro Negredo, 33º jugador sevillista en la historia que se coloca la casaca roja de la selección española. A decir verdad, el debut ha sido más significativo que espectacular, puesto que tanto el terreno de juego como el estilo de los armenios no eran los más propicios para ver lucirse al vallecano. Sea como fuere, Negredo ha hecho historia sevillista en los escasos dos meses que lleva en nuestro club.
Son pocos los debates que dividen a nuestros aficionados, muchos menos que los que puedan protagonizar otros clubes. Eso sí, el sevillista cuando debate, es que debate de verdad. Dejando a un lado el tema Jiménez, que ese no parece que tenga demasiada solución de momento, nos centramos en el que ha tenido lugar hoy con la presentación de las camisetas para la próxima Liga de Campeones. Y es que ha habido tensión hoy en el Monasterio de la Cartuja, donde se han visto por primera vez esas indumentarias y se ha formado un revuelo en forma de protesta de unos quince aficionados. Éstos, portando una pancarta con el lema “No a la división del sevillismo, no al marketing españolista”, han proferido algunos cánticos durante el acto con los que intentaban reivindicar el uso exclusivo de los colores tradicionales del club.
El Sevilla sacó adelante la última rampa del Tourmalet con un trabajado triunfo ante el Villarreal. Ya somos terceros y empatados con el segundo, el Valencia, a treinta puntos. La ocasión para despedir el año en casa a lo grande, y además encaramarse definitivamente en lo más alto era importante, aunque visitaba Nervión un equipo invicto fuera del Madrigal. De hecho, los de Pellegrini demostraron pronto que esa estadística no era fruto de la casualidad.
Para terminar, una reflexión. No se debe decir al respetable que es vergonzoso que no anime a su equipo. Mucho menos insinuar que esto motiva que el equipo juegue mejor fuera de casa. Cuando el Sevilla sale de verdad a ganar un partido y demuestra que lo da todo por la victoria, la gente responde por sí misma sin necesidad de que la dirijan. Para muestra, este partido.
Parecerá una incongruencia que en este blog sevillista nos alegremos de que Del Bosque no haya llamado a ningún sevillista con el combinado nacional. Nada más lejos de la realidad. Después de la maldición de lesionados de la que parece que vamos saliendo, la mejor noticia posible es que los jugadores dejen de contar por un tiempo con sus seleccionadores. Más aún teniendo en cuenta que España disputará un intrascendente partido amistoso contra Chile, cuya única consecuencia pueden ser precisamente el maldito “Virus FIFA”. Capel, que ya se tuvo que marchar de la última concentración de la roja, y Fernando Navarro, que lleva meses viajando gratis por toda Europa sin jugar, se podrán quedar en casa para preparar los partidos de su equipo, como tiene que ser.
Desde hace unos años se observa un progresivo interés por parte de la secretaría técnica sevillista en el fútbol francés. Esa cantera inagotable de futbolistas africanos altos y potentes físicamente es aprovechada por los clubes punteros en Europa, y cada vez más también por los no tan punteros.















