Los nuevos Césares. Capítulo I.


 

 

 

   Erase una vez un emperador llamado Ramonius Calderonius que vivía en el foro Madrilenius. El emperador era un amante de los juegos que cada año se disputaban tanto en el foro Madrilenius como en los otros foros de provincias. Los juegos tenían lugar en los coliseos, siendo el mas reputado el coliseo Bernabeusis.

Calderonius presumía de tener el mejor equipo de gladiadores del mundo y cada temporada se afanaba en conseguir a los mas reputados gladiadores para uso y disfrute de su pueblo.

Cierto año, el césar Calderonius se encaprichó de un gladiador portugués que peleaba en Sajonia llamado Ronaldus. Intentó convencer a su entrenador Fergusonius ofreciendo mucho dinero y a uno de sus gladiadores, Robinius, para conseguir al famoso Ronaldus. Pero a pesar de todo, los sajones que eran tambien un pueblo poderoso y sabían defenderse se negaron en redondo a venderlo.

Frustrado el caprichoso Calderonius por no poder contar con la estrella del momento se fijó en un joven gladiador de la provincia de Hispalis llamado Capelius. Capelius había sido formado en la famosa escuela de gladiadores de Montequintus y hacía vibrar cada domingo a los asistentes del coliseo Nervionensis. El prometedor Capelius venía destacando en todos los torneos y era un gladiador codiciado.

Tambien en Hispalis combatía un reputado gladiador llamado Fabianus, que garantizaba espectáculo y que había llegado a matar mas de veinte leones en una sola temporada. El consagrado Fabianus podía ser tambien una buena alternativa en caso de que la operación Capelius se frustrara.

Calderonius lanzó a su equipo de propaganda capitaneado por Roncerus para que todos los medios del foro Madrilenius se hicieran eco de su interés y comenzaran una campaña de acoso y derribo para captar a Capelius. Lanzaron difamaciones tan burdas como que Capelius se había declarado madrilenius desde pequeño.

Pero no contaban con que el propietario de Capelius no estaba por la labor. El gobernador de Hispalis, Del Nidus, conocido en todo el territorio por sus enormes testículos, advirtió a Calderonius que si tocaba a Capelius o a Fabianus sin su consentimiento la venganza sería terrible. A pesar de ello, la maquinaria de propaganda del foro Madrilenius continuaba martilleando incansable.

 Calderonius hacía tiempo que había colocado su pulgar hacia abajo indicando que los gladiadores hispalenses debían pelear en el coliseo Bernabeusis y el resto de voluntades pasaba a un segundo plano, tal era el poder del césar  Ramonius.

 ¿Conseguiría el César a Capelius y Fabianus?

Continuará……..

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Una respuesta to “Los nuevos Césares. Capítulo I.”

  1. EseVILLy Says:

    Ja, ja.
    Esperemus que noooor.


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