Ser o no ser europeo en noventa minutos

Allá por el mes de octubre, cuando quedó sorteado nuestro grupo en la Copa de la UEFA, todos pensamos que no iba a ser fácil clasificarnos, pero que también partíamos con más posibilidades que nuestros cuatro rivales. Al final, un día antes de que se dispute la última jornada, casi se han cumplido nuestros presagios. Por una parte, sí que ha resultado difícil como se preveía. Por otra, un equipazo como el Standard de Lieja ha demostrado ser el mejor de los cinco por el juego desplegado.

Aún así, en esta quinta y última jornada puede pasar de todo. Desde que se dé bien la cosa y acabemos por delante de los belgas en puntuación, hasta que se produzca la combinación fatal que nos mande a casa. Algo que no ha ocurrido en las últimas participaciones UEFA, en las que ya estaba instaurado este sistema con grupos de cinco que vive su última edición. Aquellas tres temporadas, no sólo conseguimos pasar el grupo, sino que disputamos siempre el último partido sin jugarnos el ser o no ser.

Todos dicen que la Sampdoria es un equipo inferior al Sevilla y que no deberían existir problemas. Ahora bien, jugar en Italia es siempre complicado y más cuando ellos también dependen de sí mismos. En 2005, fue precisamente un equipo italiano, el casi deshauciado y ahora en Segunda Parma, el último que nos apeó de la UEFA, con un juego rácano pero efectivo. En estos tres precedentes de fase de grupos se da, además, otra curiosa estadística. Siempre terminamos con 7 puntos (2 victorias, 1 empate y 1 derrota). Para cumplir esta vez, tendríamos que igualar en Génova, lo que por cierto nos aseguraría el pase. Sería lo mínimo para no pensar en Stuttgart, donde los locales reciben al Standard con la victoria como única vía para dejarnos fuera.

Pero nosotros debemos centrarnos en el Luigi Ferraris, estadio singular en Italia por su construcción al estilo inglés (sin asientos en las esquinas). También lo es por lo caluroso de sus aficionados, tanto los de la Sampdoria como los de su eterno rival y compañero de “habitación”, el Genoa de donde procede Abdulay Konko. Precisamente el recinto toma el nombre de un futbolista del Genoa que murió combatiendo en la I Guerra Mundial. Aunque fue reconstruído en 1990 para el Mundial, ya acogió partidos de la edición de 1934. Cuenta con capacidad para 36.000 hinchas, pero la Samp tiene en proyecto la construcción de un estadio propio a las afueras de la ciudad (el Luigi Ferraris está en el centro de Génova).

Mañana rozando las once de la noche y gracias a La Sexta tendremos la solución a toda esta gran incógnita. Todo ello antes de cerrar el año futbolístico con una visita a la convulsa Palma de Mallorca, donde ya preparan la guillotina para impedir a Gregorio Manzano comerse los turrones a tres días de Nochebuena.