FC Barcelona 4; Capel 0. El resto ni se enteró de la película

El titular lo dice todo. El Sevilla hizo lo mismo que el 95% de los visitantes al Camp Nou esta temporada. La diferencia es que se supone que somos los terceros de esta liga. En cuanto a eso, hace dos semanas teníamos al Valencia a ocho puntos. Ahora está a dos, así que mucho cuidado con eso. Eso sí, el de Albox no hizo el partido de su vida. Más bien, fue el único que se percató de que teníamos partido entre semana.

La presencia de hombres como Mosquera o Koné en el once inicial, ya nos permitía vislumbrar que se salía pensando en el domingo. Sin embargo, fue el juego del equipo el que terminó de confirmarlo. A los dos minutos, Iniesta se sacaba un disparo colocado a la escuadra de un Javi Varas no demasiado bien situado, pero que de otra manera quizás habría terminado con la misma suerte. Curiosamente, la jugada nace de un error de Maresca, que se duerme en la línea de tres cuartos, esa en la que el Barcelona demuestra porqué es el mejor del mundo hoy en día, y de lejos.

Con el uno a cero ya encajado, el Barcelona decidió esperar un poquito para ver que tenía que ofrecer este Sevilla. Aunque a una velocidad irrisoria comparada con la de su rival, el equipo lanzó varios ataques por banda, sobre todo por la de Capel. Y sí, como era de esperar, esta fue la derecha, porque Jiménez sigue siendo el único que piensa que sirve de algo desordenar a Capel y Jesús Navas. El resto de los mortales hemos tenido 32 jornadas para darnos cuenta de que sólo sirve para que ambos acaben buscando el centro del campo para poder centrar con su pierna buena. Así pues, las bandas a la basura.

La más clara la tuvimos precisamente en un centro de Mosquera que recibe Navas, quien pudiendo poner el pase de la muerte a un solitario Luis Fabiano, prefirio rematar sin dejarla caer y mandarla fuera. Hasta aquí la ventana de oportunidad regalada por los azulgrana, que decidieron retomar el mando para no soltarlo hasta el final. En otra de las llegadas culés, jugada relámpago de Iniesta, que la deja para Xavi y en una pared con el manchego la dejan en bandeja para Eto´o. Aunque Varas toca, el balón acabó dentro.

Se llevaban sólo 17 minutos, pero hasta el 45 sólo se vio un mismo juego. El de un Barcelona que llegaba sin problema alguno, con una velocidad impropia de estas alturas de temporada, y un Sevilla empequeñecido como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos. Lo de Fernando Navarro comienza a ser preocupante, mientras que Koné demuestra que no estará a punto antes del verano.

De hecho, Kanouté (o quizás su doble del anuncio) le sustituyó aunque lo poco que hizo fue controlar cuatro balones y sólo uno de ellos bien. Como en la primera parte, el Barcelona salió a cumplir el expediente y en otro pim pam pum, Xavi a la escuadra para seguir a lo suyo. Poco después, cumplida la hora de partido, balón escorado para Henry, que con una pierna se va de Mosquera y con la otra la pone al segundo palo imposible para Javi Varas.

Guardiola empezó a recoger desde entonces el campamento y quitó de enmedio a Iniesta y Xavi, un 75% de lo que es este Barcelona. Otra vez, sólo  fue Capel el que intentó algo de entre los once. En la primera parte comandó algún ataque, pero en la reanudación sólo pudo empezar un par de carreritas. Ni quisimos ni nos dejaron hacer más.

No hubo Sevilla en el Camp Nou. Será dificilísimo hacerlo peor el domingo, así que hay motivos para la esperanza. No hay mucho más que decir.

Por el Sevilla FC jugaron: Javi Varas (0), Mosquera (0), Squillaci (0), Escudé, (0) Fernando Navarro (0), Maresca (o), Romaric (0), Navas (0), Capel (1), Koné (0) y Luis Fabiano (0). También jugaron Kanouté (0), Renato (0) y Konko (0).

Hoy toca revivir a la Liga. El domingo, sentenciarla

Pues sí, se podría decir que a expensas de lo que ocurra en el derbi de toda la vida, ese que ahora todos llaman “clásico”, en el Bernabéu, durante esta semana nos convertimos en los auténticos jueces del campeonato liguero. Después de la rocambolesca aunque recurrente remontada del Madrid ayer, esta noche nos toca ponernos el uniforme merengón y dar la campanada en el Camp Nou.

Lo de campanada no es porque el Sevilla no tenga plantilla para dar la cara en la ciudad condal. Eso se sobreentiende, aunque no tanto que saquemos algún punto del coliseo azulgrana. El último que lo hizo fue el Espanyol, durante aquella minipájara barcelonista que duró tres partidos. Desde entonces, nadie ha conseguido ni puntuar ni siquiera marcar un gol al líder ni en casa ni fuera.

Así en frío, sin pensar en que somos sevillistas y que nos sale de dentro mantener la esperanza, creer que sacaremos algo esta noche es prácticamente de locos. Más aún, si pensamos que de conseguirlo, le daremos alas a ese hombre que celebra los goles cual playmobil carretillero, es decir, (puede subir y bajar los brazos, pero jamás estirarlos).

No hay problema en eso, si ganamos y dejamos al Madrid a tres puntos del liderato, aunque no haga falta porque en La Castellana piensan que lo de ayer es la señal para otra Liga blanca, el domingo podremos redimirnos de nuestros pecados. Ahí, aunque la racha sea aún superior por parte del rival, sí que tengo serias esperanzas de pegarme un alegrón. Por todo, porque nuestra afición será la de las grandes ocasiones (más aún si cumplimos esta noche), porque el equipo necesita demostrar que también es fuerte en casa y porque ellos tendrán bajas de peso y muchísima presión encima.

Si el domingo por la noche hemos dejado cerrada una liga que abrimos por completo el miércoles por la noche, nuestro objetivo estará cumplido tal y como habíamos soñado, o mejor aún si me apuran. A todo esto, otros que tienen algo que decir son los amigos de Palmerín. A ver si para una vez que hace falta que ganen, van a hacer lo contrario esta tarde…