Y doscientos doce días después, volvió a ganar

Parece mentira pero por fin ha tenido lugar. Después de 29 jornadas de Liga,  siete meses o 212 días, el Sevilla Atlético ha vuelto a saber lo que se siente cuando se consiguen tres puntos. Justo siete días después de certificarse matemáticamente su vuelta a la Segunda División B, los de Diego Rodríguez vieron por fin la suerte de cara y dejaron los tres puntos en la ciudad deportiva, doblegando por dos goles a uno a un Girona FC que mal favor se hace si piensa que lo tiene todo hecho para mantenerse.

La principal novedad y parte importante de la victoria fue Enrique Carreño, que después de ganarse su vuelta al primer filial con su trabajo en el C, no desaprovechó sus primeros minutos en la Liga Adelante. De hecho, tuvo dos ocasiones muy claras, una de ellas con un balón al larguero. Para redondear su actuación, provocó el claro penalti que supuso el 2-1 definitivo. A pesar de ello, el guión pudo ser bien parecido al que acostumbra a plantearse en la carretera de Utrera. Y es que aunque el filial fue mucho mejor sobre el césped, regaló el empate con una mala barrera justo a la reanudación. Después, cuando ya se había puesto por delante, sufrió un penalti en contra. Aquí estuvo la diferencia con respecto a toda la liga, pues Matamala hizo honor a su nombre y la mandó arriba.

Lo mejor del partido estuvo sin duda en la participación de Carreño, que dio aire a un ataque franjirrojo casi desaparecido en toda la temporada. Además, Cabral hizo uno de sus mejores partidos como sevillista, muy encima de todos sus rivales. Además, José Carlos demostró que con algo más de entrega y fondo físico tiene futuro en nuestro primer equipo. Gol no le falta, y es que se plantó ante Iván Gómez y la coló en el uno a cero por donde no tenía más remedio que entrar.

No hay nada en juego, pero si el horario matinal se repite, el buen clima invita a visitar cada fin de semana la ciudad deportiva. Si es con buen juego y puntos por parte del filial, mucho mejor. La semana que viene viajamos a Castellón, y el próximo que visita nuestros dominios será un Gimnàstic que nada se juega ya.

Villarreal CF 0; Sevilla FC 2. Luisfa y Kanouté cortan la hemorragia

Después del partidazo que abrió la jornada, viésemos lo que viésemos en el Madrigal nos iba a saber a poco. Las predicciones se cumplieron con creces, pero al menos volvimos a saborear el triunfo un mes después. Éste se fraguó después de una primera parte en forma de somnífero que dejó paso a una segunda más o menos igual, pero con dos arreones de los de arriba. Era clave romper la hemorragia de derrotas y se consiguió.

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Jiménez apostó por incluir su sorpresa de cada jornada con la retirada de Navas y Capel del once inicial. En sus puestos, Perotti y Adriano comenzaron rotándose, pero aunque un recurso se repita hasta la saciedad, no tiene porqué funcionar algún día. De hecho, nada funcionó ni en el Sevilla ni en el Villarreal. Aunque los amarillos mostraban al menos algo de intención con el nervioso Nihat, en los nuestros Kanouté parecía peligrosamente desconectado del partido. Podríamos seguir hablando párrafos y párrafos sobre la primera parte, pero fue tan poquísimo lo que esta nos ofreció que será mejor pasar página. Ni un tiro a puerta, ya sea entre los tres palos o directamente a la grada. Ni Diego López ni Palop tuvieron trabajo y los equipos se fueron al descanso con las espadas en todo lo alto ;o mejor dicho, en todo lo bajo.

Por lo menos, llegada la reanudación las levantaron un poquito, para intentar demostrar que querían quitarse los puntos mutuamente. Nada más empezar, Squillaci con un cabezazo alto ponía en marcha la estadística ofensiva del equipo, aunque Godín no tardó en dar la réplica para que se estirase Palop. Los de arriba apenas habían aparecido, pero cuando lo hicieron fue de verdad. Corría el trece de la segunda cuando Luisfa mandaba a las mallas un centro de Kanouté, previo paso entre las piernas de Diego López. Vital bocanada de aire para un equipo que no había merecido tal premio, pero que no estaba dispuesto a dejarlo escapar.

Como era de esperar el partido se abrió, dejando atrás el pacto de no agresión planteado hasta entonces. Haciendo honor a su forma de ver el fútbol, Pellegrini alentó a los suyos para que tocaran y tocaran en busca de Palop, pero el valenciano estuvo bien y no se dejó batir. Ocasiones no le faltaron para ello, porque como era de esperar el equipo se echó atrás y se encomendó una vez mas a la Macarena. Mientras tanto, Perotti, una vez vaciado su depósito, dejó sitio a Jesús Navas.

Entramos ahora en el capítulo Iturralde, que hasta entonces había estado sospechosamente tranquilo y huérfano de protagonismo. Llegaba ya la media hora de la segunda parte cuando mostró a Konko la segunda amarilla por desplazar un balón con el juego detenido. Antes, en la primera parte, había visto otra por protestar. Aunque con el reglamento en la mano, el desplazamiento pueda ser considerado como tarjeta, los buenos árbitros saben contemporizar y se limitan a advertir verbalmente. Pero lo de buen árbitro no va con el vasco Iturralde que se empeña en convertirse en protagonista y siempre en forma negativa cada vez que por medio anda el Sevilla. En la recta final sacó inexplicablemente varias tarjetas mas que harán que ni Navarro ni Konko puedan jugar contra el Mallorca.  Parece cosa de la alineación de varios planetas que el francés pueda jugar dos partidos consecutivos. El del sábado próximo, comités mediante, tampoco lo será.

Ahora sí que la cosa tenía mala pinta y se esperaba el empate amarillo. Para nuestro temor, Luis Fabiano abandonaba el campo y Maresca le sustituía (lo de sustituir es una forma de hablar porque al italiano no se le vió aparecer), por lo que los temblores empezaban a aparecer. Menos mal que Kanouté siempre es Kanouté, incluso cuando parece que el león está dormido. Freddy, no contento con su asistencia, agarró un balón cerca de la medular, avanzó y tiró un latigazo imposible para Diego López, que sólo pudo verla entrar junto a su palo izquierdo. Colorín colorado para un choque que pudo acabar mucho peor de lo que lo hizo.

Más allá de pensar en que el juego sigue siendo indigno del tercero de la Liga, lo importante hoy es pensar que volvemos a sumar un mes después, que el Tourmalet se ha terminado y que lo que queda es bajar el puerto. Será mejor no pedalear en las curvas porque una caída puede ser fatal. De momento, dormimos con una renta de cuatro puntos que se podría volver a estrechar y mucho. Nosotros, que siempre hemos sido amantes de los periquitos, nos reafirmamos para mañana por la tarde.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Konko (1), Squillaci (2), Escudé (2), Fernando Navarro (2), Duscher (2), Renato (2), Adriano (2), Perotti (2), Luis Fabiano (2) y Kanouté (2). También jugaron Jesús Navas (1), Maresca (s.c) y Drago (s.c)