Ikechi Anya, o cómo encontrar futbolistas hasta debajo de las piedras

Con algunos días más de asueto por delante que el primer equipo, el Sevilla Atlético trabaja ya para afrontar con garantías la próxima temporada en Segunda B. De momento, Gallardo y Vargas han sido los primeros en desvincularse al expirar su contrato, aunque no hay duda de que serán muchos más los que vuelen después de cumplir el tope de edad para permanecer en el nido de la carretera de Utrera.

Para cubrir todas esas bajas, el club tirará de escalafones inferiores. Por ejemplo, Barranco (el chino) y Javi Martínez (flequillo blanco) han firmado un nuevo contrato que los vincula de pleno derecho al primer filial. Pero además, la secretaría técnica no duda en seguir potenciando sus miras extranjeras para encontrar lo que no se tiene en casa. De esa forma ha llegado al equipo el escocés de origen africano Ikechi Anya, extremo de 21 años que puede jugar por ambas bandas e incluso de segundo punta, aunque su fuerte es la derecha. A diferencia de lo que viene siendo normal, Anya no llega de ningún club sino de la escuela de Glenn Hoddle,  ex-futbolista y entrenador británico afincado en Andalucía, que regenta una escuela en Montecastillo. En ella, se dedica a finalizar la formación de jugadores que dado su precipitado salto a la élite, no han conseguido triunfar como se esperaba de ellos.

Tras formarse en el Wycombe inglés (Segunda B inglesa), donde llegó a debutar con el primer equipo a los 16 años, Hoddle lo reclutó el pasado verano y le consiguió una cesión en el Northampton Town (Segunda División inglesa) donde consiguió tres goles en seis meses. De vuelta a Montecastillo, el extremo de Glasgow disputó algunos partidos amistosos contra equipos de la cantera nervionense, lo que hizo que Diego Rodríguez lo considerase válido para el proyecto franjirrojo. Firma por dos temporadas en las que, con su juego directo y velocidad, intentará ponérselo difícil a las veteranas zagas de la categoría.

El primer fracaso de la “Era Monchi”

Aunque ya era un secreto a voces, esta misma noche se ha cerrado el traspaso de Aquivaldo Mosquera al América de México, país en el que el central aún mantenía cartel después de su desacertado paso por el fútbol europeo. Sin lugar a dudas, se trata de la operación menos provechosa en materia de incorporaciones desde que el “León San Fernando” pasara de los palos a los despachos. No vamos ahora a crucificar ni mucho menos al mejor director deportivo de España, pero queda patente que hasta el mejor escribano echa un borrón.

Nunca me olvidaré de las palabras de José María del Nido el día de la presentación del colombiano. En dos años, esos nueve millones que un club mexicano estaba dispuesto a gastarse por él, se han convertido en 4.220.000 euros. Esto no es fruto de la crisis económica. Más bien lo que más ha pesado es el bajísimo rendimiento de Aquivaldo, lo que provocó muchas veces en la afición el “efecto Magallanes”:  muchas acciones del zaguero eran tomadas desde la grada con sorna.

Desde que llegó, nunca fue capaz de demostrar porqué era merecedor de dar el salto a un equipo de Champions League. Su velocidad y reflejos, válidos  eso sí para el juego en  Sudamérica, no son aptos para el alto nivel en las ligas europeas. Además, nunca fue capaz de aceptar las críticas que llegaban tanto por parte de la afición como de los medios de comunicación, con los que incluso llegó a protagonizar algún espinoso episodio.

Al final, hay que reconocer la magnífica labor de la directiva al conseguir recuperar la mitad de lo invertido, algo por lo que nadie hubiese apostado dada la situación. Mucho menos aún si el comprador es de más allá del charco, pues no están allí como para derrochar los dólares. Los algo más de cuatro millones que desembolsará el América suponen el mayor desembolso de la historia de las águilas. Esperamos, y de hecho no dudamos, que Mosquera será capaz de demostrar que tiene sitio en su nuevo equipo y que es merecedor de defender a la selección colombiana. No nos queda duda de que siempre intentó defender la camiseta sevillista con todo lo que tenía. Por ello le deseamos los mayores éxitos en su nueva etapa.

En lo que se refiere al Sevilla, según palabras de Del Nido en semanas anteriores, la salida de un central obligará a la llegada de un nuevo zaguero. El club busca a alguien que también pueda adaptarse a la derecha, por lo que Jesús Gámez y el espanyolista Sergio Sánchez son los mejor colocados. A ver que pasa.