Recuperamos efectivos. ¿Y ahora qué?

Vamos con un post reflexivo cortito como previa para el Deportivo – Sevilla de esta noche. Con Luis Fabiano y Perotti en la convocatoria, Jiménez puede respirar un poquito más en lo que se refiere a efectivos. Eso sí, para los que se escudan exclusivamente en las bajas para justificar nuestras cuatro derrotas en los cinco últimos partidos, esto puede ser un arma de doble filo. Si el equipo salió como salió en Barcelona fue por las bajas y por el partido de esta noche, que nos puede dejar cerca de las semifinales de Copa. Vale, hasta ahi sí quereis, de acuerdo.

Ahora bien, si la excusa son las bajas, la entidad de un equipo como el Barcelona y la importancia de una eliminatoria copera, ya no me vuelvo  a tragar lo que me cuenten si el equipo vuelve a salir “cagao” hoy en Riazor. Todos aquellos que se regocijan en llamar GRANDE a su equipo, deben saber que un grande no se amilana ni se escuda en las bajas.  Si me apuras, un equipo grande no puede salir a ningún sitio a defender, aunque esta apreciación personal admita sin duda más de un punto de vista. Los equipos grandes no son aquellos que ganan cinco títulos, hacen una gran plantilla en los años sucesivos, aspiran a todo y luego se esconden en las excusas sean cuales sean. Los equipos grandes tienen que demostrar su grandeza SIEMPRE. Los sevillistas protestones sabemos cuando el equipo lo da todo para que las cosas salgan bien aunque luego no salgan (en ese caso, nada que objetar) y cuando no. Aquellos para los que prima el resultadismo sin excusas sobre todo lo demás,  ahora no pueden venir con paños calientes, porque si de cinco partidos se pierden cuatro tendrían que querer echar al entrenador.  No puede uno vacilar de ganarle a “todo” un Barcelona el día de Reyes y luego decir que si el Sevilla pierde es sólo por los que no están. O una cosa o la otra.

Quienes preferimos que se hagan las cosas bien para que los resultados lleguen por sí solos, sólo esperamos que a partir de esta noche, salga quien salga de inicio, se vuelvan a poner las bases para ello. Nosotros seremos los primeros en saltar de alegría si ocurre, que nadie lo dude. Pero también los primeros en volver a poner la voz de alarma si se repiten los síntomas. Ya me intentó alguien callar el día del Racing en la grada (sin conseguirlo, por cierto), pero eso no hace más que reafirmarme en la idea de que un sevillismo callado es el primer paso para un Sevilla mediocre.