La penitencia de ser canterano

Desde ayer vengo leyendo y escuchando en distintos medios que la cesión -la segunda consecutiva- de Alejandro Alfaro al CD Tenerife es un hecho. Tambien he oido que el jugador no está precisamente como unas castañuelas con la noticia. Y no le falta razón al chaval de la Palma del Condado. A Alfaro, se le dijo por parte de Jimenez que se contaba con él y nadie se extrañó, después del temporadón que venía de hacer en segunda con sus 22 goles marcados. De hecho, se le ha renovado hasta 2012. Pero ahora resulta que donde Jimenez dijo digo, Jimenez – u otro- dice Diego y Alfaro con la maleta otra vez para las islas.

Después de que incomprensiblemente haya contado con muy pocos minutos durante la pretemporada, a Alfaro se le da de nuevo el boleto por el hecho de que hay que aligerar plantilla. Yo estoy convencido de que hay que aligerar plantilla, pero ¿tenía que ser precisamente Alfaro el sacrificado?. ¿Es que Koné y Acosta han hecho más méritos para quedarse?

Como todo el mundo sabe, estos dos últimos se pasaron la temporada anterior practicamente en blanco por culpa de sus respectivas lesiones. Este año, teniendo por delante a los Perotti, José Carlos, Capel, Navas, Luis Fabiano, Kanouté y Negredo creo que lo tienen muy crudo para disfrutar de minutos. No creo que  para unos jugadores que ya han sufrido un año de inactividad lo más apropiado sea hacerlos jugar con cuentagotas. Aquí sí que veo necesaria una cesión a cualquier equipo donde puedan tener continuidad y de esta forma ayudarles a recobrar la confianza perdida.

Yo sé cual es el problema y ustedes tambien. Koné y Acosta han costado mucho dinero y cederlos representa poner en cuestión la decisión que se tomó al ficharlos. Otros equipos sin embargo no tienen problemas en hacer este tipo de operaciones. Me estoy acordando de Ever Banega, fichado por el Valencia por 24 millones de dólares  y cedido a los pocos meses al Atco. de Madrid.

Si se hace un fichaje equivocado, hay que buscarle salida. El muerto, cuanto más tiempo pasa, mas huele, y perdonadme el símil.

Alguien me puede argumentar que la decisión sobre Alfaro es puramente económica. Habría que hacer números porque yo no lo veo tan claro – y soy de ciencias-. pero si así fuera, la conclusión que me vería obligado a sacar es que en este tipo de decisiones prima más el criterio económico que el deportivo. 

Si yo fuera el entrenador del Sevilla no cambiaría a un chaval hecho, con ritmo y con el olfato goleador  de Alfaro, por otros dos que, uno de ellos lleva aqui dos años y no ha demostrado absolutamente nada -Koné-, y otro -Acosta- que lo poquito que jugó el año pasado y la pretemporada de este, se ve que corre mucho pero hoy por hoy no se va ni de los defensas del Conil. Un amigo verdolaga con mucha cáscara le llama “el Odonkor blanco”.

Reconozco que mis convicciones están un poquito influenciadas por el cariño que le tengo a la cantera del Sevilla. Acudo regularmente a ver los partidos de los filiales y escalafones inferiores y veo cómo los chavales se parten el pecho para llegar arriba. El problema es que para que un canterano llegue, tiene que hacer el doble de mérito que un extranjero. ¿Y para esto? , dirán muchos de ellos mirándose en el espejo de Alfaro.

 Soy un poco duro, lo admito, pero lo digo tal como lo pienso y lo siento. Para eso le echo tantas horas a este blog, para decir lo que mi corazón sevillista me dicta. Si alguien quiere opinar, estoy abierto al debate.