Sí, sí, sí, la quinta ya está aquí. Los juveniles, de nuevo campeones

Empezar pidiendo disculpas por la tardanza en la publicación del post pero llegamos a casa después de las dos de la mañana tras un intenso día en tierras malagueñas y el cansancio pudo más que nuestras ganas por contar otra hazaña de los nuestros. Seguimos con el resumen del partido ofrecido por la tv vasca, con un par de puntualizaciones. El entrenador bilbaíno se queja de que el árbitro alarga demasiado los 4 minutos de descuento de la segunda parte, cuando realmente se descontaron 5 y el empate llegó justo en el 95. Además, justo al final, la redactora habla de “un claro penalti”  cuando las imágenes demuestran que el balón da en la pierna y rebota en la cabeza del defensa sevillista. No es una interpretación, ahí están las imágenes.

Jornada magnífica la que vivimos ayer sábado en Nerja. Una nueva final en categoría juvenil y una nueva victoria 2-3 en la prórroga frente al Athletic Club. Estuvímos además acompañados por el comentarista habitual de nuestro blog Antonio Martín, su señora y su nieta.

Malos augurios tenía yo a la vista de los signos previos al partido. Para empezar, el árbitro designado era un tal Lopez Lopez, castellano-manchego  que milita en 2ª B, cuando normalmente suele ser un árbitro de primera división el que dirige las finales de copa juvenil. Ya se sabe que los árbitros consagrados no necesitan hacer méritos pero a un joven colegiado de categorías inferiores le viene perfecto ganarse unos puntitos con el señor Villar para seguir escalando. Por otro, la sospechosa anulación de la tarjeta roja que recibió el delantero bilbaíno Jon García en la eliminatoria de semifinales contra el Barcelona y que le permitió salir de titular ayer. También la había visto Eraso en un enfrentamiento con el barcelonista Polaco, pero eso ya sería demasiado flagrante y optaron por no darle la cautelar aunque viajó con el equipo.

Con estos condicionantes previos se iniciaba el partido de ayer en el territorio hostíl de Nerja. Y digo hostíl porque una treintena de “señores” situados en una colina próxima al estadio se dedicaron durante todo el partido a animar al Athletic y a insultar a los sevillanos que allí nos habíamos dado cita con la única intención de animar a nuestro equipo. Así nos va a los andaluces.

Teníamos los sevillistas una espina clavada con el Athletic Club tras la eliminación en semifinales de copa contra  el equipo de Caparrós. Resulta sorprendente como las diferentes escuelas y sellos se crean desde las categorías inferiores. El Athletic, pura fuerza, fútbol vertical, presión al hombre y pelotazo arriba buscando al típico delantero tronquete pero que va bien de cabeza. En este caso, el estandarte de este prototipo se llama Etxaniz que hizo el segundo gol. Por contra la escuela sevillana se caracteriza por el toque, el dribling, la magia, la jugada hilvanada y ese no saber nunca por donde te va a salir el futbolista. Ayer, si tengo que elegir al jugador del partido me quedo sin duda con Luis Alberto. Apunten bien este nombre. El chaval gaditano de San José del Valle- lo sé porque sus familiares estaban situados justo detrás de nosotros y no paraban de animar al crio-  tiene solo 16 añitos y es su primer año como juvenil cuando normalmente el equipo de división de honor lo conforman hombres de tercer año. Apunten bien, LUIS ALBERTO.  ¡Qué manera de jugar al futbol! Si no se lo cree y sigue trabajando con modestia va para figura grande del fútbol. Me recuerda en cierta forma al fino extremo de los 70, Enrique Montero y tambien un poco al gran centrocampista de los 90 Francisco Lopez Alfaro.

Creo que junto con José Carlos del Sevilla Atlético constituyen las dos mejores perlas de la cantera sevillista actual. Luis Alberto fue el autor del primer gol sevillista y siendo el más joven de todos, se encargó de echarse el equipo a las espaldas y tirar de él hasta conseguir la remontada. Lo que más me impactó del chico no fue la sapiencia con la que maneja el balón y cómo hace siempre lo correcto sino la madurez con la afrontó el partido. Parecía que llevaba toda la vida jugando finales. Impresionante este niño-hombre que nuestro consejo debe atar y pronto si no queremos perderlo a manos de los lobos ojeadores  que estaban presentes en la gradan entre ellos los del Arsenal y el Liverpool.

Mención especial tambien para el delantero Rodri que se llevó tres cuartos de partido oscurecido por la potente defensa vasca. Apareció al final para hacer lo que mejor sabe hacer; goles. Es increíble cómo se mueve este hombre de 19 años entre las defensas contrarias y cómo aprovecha todas las oportunidades que se le presentan. Justo en el último suspiro y cuando estábamos recogiendo las cosas para marcharnos a casa con el sabor amargo de la derrota, apareció Rodri para cazar un balón cabeceado hacia atrás por un defensa y batir de zurda con una frialdad tremenda al buen portero vasco Villanueva. Ya en la prórroga sentenció el 2-3 tras colarse por banda izquierda y disparando esta vez con la derecha sin que Jon Villanueva pudiera hacer nada. Buen futbolista y auténtico killer del  área este Rodri que a buen seguro va a comer del fútbol. Importante la madurez con que afrontó el partido tratándose de su segunda final consecutiva.

El tercer baluarte del Sevilla fue otro repetidor del año pasado; el centrocampista Salva. Movío magnificamente a sus compañeros y lo mismo cortaba una internada contraria que ponía un balón a cuarenta metros al compañero de banda. Gran y determinante experiencia la suya.

Todo este saber futbolístico no podría culminar en éxitos sin la mano magistral del entrenador. Vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje a Ramón Tejada, un hombre joven que ha visto premiada su corta carrera con dos títulos y que el año que viene y como justo premio dirigirá al Sevilla C en Tercera División.

Dejo para el final al señor colegiado. Como era de esperar, López López se dedicó a hacer un arbitraje sibilino contra los nuestros. Todos los balones disputados eran faltas en contra si la pelota la tenía el Athletic y miraba para otro lado cuando el perjudicado era un jugador sevillista. Varias pinceladas; el portero vasco se llevó todo el partido perdiendo tiempo descaradamente y no vió ni tarjeta amarilla. Por contra y ya con 2-3 en el marcador le faltó tiempo para sacar segunda amarilla a Boris por supuesta pérdida de tiempo en un saque de banda. Con el marcador a favor del Athletic, cualquier caída al suelo de un jugador norteño significaba automáticamente la parada del juego y pérdida de varios minutos. Con el 2-3 ya a favor nuestro una entrada a Luis Alberto que le dejó tirado fue ignorada por el árbitro que se negó a parar el juego. Más; el primer gol del Athletic viene precedido de una inexistente falta que el señor colegiado se inventó al borde del área.  El segundo gol vasco se produce segundos después del empate sevillista cuando los nuestros aún celebraban el gol. Tambien hay que decir que ahí se notó la bisoñez de los chavales que debían haber estado más atentos. He leído en la crónica de la web oficial que la expulsión de nuestro defensa  Iván se produjo por doble tarjeta amarilla tras dos agarrones consecutivos a jugadores vascos en el centro del campo. Desde la grada yo ví que le mostró roja directa aunque igual estoy equivocado. En los minutos finales de partido sólo le faltó al parcialísimo árbitro rematar los córners de los vascos. Pues ni por esas, López López. La copa viene para Sevilla; la quinta y ya somos el cuarto equipo español en solitario con mas copas del rey ganadas tras Barcelona, R. Madrid y Athletic Club de Bilbao.

Bien es cierto que el Athletic demostró más oficio que el Sevilla y que si se hubieran llevado el partido a nadie le habría extrañado pero nuestra victoria constituye un justo premio al equipo que siempre quiso hacer fútbol y no especular con el resultado. En los momentos claves y cuando más arreciaba el chaparrón apareció la mano o el pie salvador del portero Dani Jimenez que si bien estuvo fallón y falto de confianza en buena parte del partido, en la prórroga salvó varios goles cantados con paradas increíbles.

Para finalizar, decir que en el pequeño estadio municipal de Nerja se dieron cita unos mil sevillistas entre los que se encontraban el presidente del Nido, el primer entrenador Manolo Jimenez y una representación del consejo. Tampoco faltaron a la cita los iconos mediáticos de la televisión del club y asíduos contertulios del programa La Bombonera; Alexis, Nacho Mateos y el “Paleta” de la Algaba que vibraron (especialmente este último) con la victoria de nuestros chavales.

¡¡ Qué cantera tenemos madre mía !!

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Valencia CF 3; Sevilla FC 1. Mal momento para perder la cabeza

El Sevilla se ha complicado y mucho la tercera plaza después de caer en Mestalla ante un equipo que sabía que se jugaba mucho y lo demostró. No dieron la misma impresión alguno de nuestros futbolistas, para los que tanta repetición de que en esta Liga estaba todo hecho, parece haberles afectado. Mención aparte para González Vázquez, que acribilló de tarjetas un partido (y especialmente a los nuestros) , que sólo se puso feo en los minutos finales.

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No empezó mal, de todas formas, la cosa. A pesar de contar con uno solo de los killers, el equipo salió muy valiente a por el primer gol y el Valencia se vio encerrado en su propia área. Adriano y Jesús Navas se encargaban de crear el 90% de las ocasiones por su banda, la derecha, aunque Romaric puso un balón desde la siniestra para Kanouté, que a punto estuvo de significar el cero a uno. No fue así, pero de ese corner, uno de los ocho que lanzamos en la primera parte, llegó un certero remate de Escudé que por fin hacía justicia. El equipo seguía bien posicionado, aguantando bien los arreones del Valencia y saliendo con peligro hacia arriba. En el primer tiempo fuimos infinitamente superiores y solo la mala suerte hizo que no nos pusiéramos con un 0-3.

Eso sí, si hay algo con lo que no se puede luchar es con las decisiones arbitrales. Al menos, desde el césped. Navas, Duscher, Squillaci y Adriano se vieron pronto con amarilla, los dos últimos en una jugada que terminó con bote neutral pero dos amonestaciones en una presumible falta. Todavía nos estamos preguntando porqué vio la tarjeta amarilla Adriano en una jugada donde no intervino en absoluto. Aún así, seguíamos llegando y el segundo podía convertirse en una realidad. Perotti tuvo la suya pero remató forzado y el bote permitió atrapar a César. Poco después, jugada con más de veinte toques que termina con un despeje de pómulo del meta a tiro de Romaric. Esa jugada, en la época de Juande le pegaba en la cara al portero y entraba.

Cuando todo hacía indicar que llegaríamos al descanso con un panorama muy soleado, las nubes acecharon en cinco minutos fatídicos. Primero, Adriano veía la segunda al cortar una contra aún cerca del área valencianista. Nada que objetar a esa tarjeta si hubiera sido amarilla, pero el psicópata de Gonzalez Vazquez tiró rapidamente de gatillo para expulsar con roja directa a nuestro jugador. Primera canallada consumada.

Cuando lo importante era, sea como fuere, terminar el primer acto por delante, jugada embarullada y Escudé sale a lo loco a por un balón y termina derribando claramente a Mata en el área. Villa no desaprovechó el regalito. Para mayor desgracia nuestra, Jiménez se encargó de empeorar la situación sustituyendo a Perotti, curiosamente uno de los pocos que no estaba amonestado, para colocar a Mosquera en el campo. Que me perdonen pero yo sigo sin entender algunas decisiones  de nuestro entrenador.

En la segunda parte Emery no tuvo más remedio que recoger el guante de su homólogo y mandó a sus tropas avanzar por la banda izquierda. A punto estuvo de sacarle el máximo rendimiento a la estrategia, pero por suerte Mosquera se fue entonando con el paso de los minutos. El Valencia, como era de esperar, llegaba y llegaba con peligro, aunque veíamos a un Sevilla que no se escondía aunque tampoco gozó de ocasión alguna para volver a desequilibrar. Romaric era el que más se esforzaba, mientras que Capel, que sustituyó a Navas (obsérvese que Jiménez utiliza dos cambios para una estrategia en la que le hubiese servido el de Capel por Navas), estaba muy desaprovechado como jugador más adelantado y por el centro. A nuestro juicio, Capel debió pegarse a banda izquierda y buscar provocar la segunda tarjeta al morenito Miguel. Pero nada, lo pegó a banda derecha y luego lo puso de punta.

Pasaban los minutos y a todos los sevillistas nos recorría esa sensación de que todo el trabajo acabaría tirado por tierra por una de esas jugadas a la contra a la que acostumbran Villa, Mata y compañía. Nada más lejos de la realidad, de hecho el asturiano se marchó con algunas molestias y fue sustituido por Morientes. Al final, el gol llegó, porque tenía que llegar, pero asombrosamente fue por demérito sevillista. Un Fernando Navarro que parecía bastante entonado hasta el momento, se permitió el lujo de saltar en el área ante un centro, bastante pasado, por cierto, para tocar con la mano y obligar a Bernardino a señalar otra vez el punto fatídico. Además, para rizar el rizo, Palop protestó la inexcusable acción y vio la quinta, por lo que Javi Varas tendrá que defender los tres palos en el Camp Nou.

Mata tampoco dudó y nos puso por detrás en el marcador, donde nos quedaríamos hasta el final. Luis Fabiano entró con ganas de arreglarlo, tantas que casi termina de estropearlo con una violenta acción que le costó la amarilla. Aunque Marchena estuvo listo para provocarle, no es menos cierto que el central sabía lo que hacía porque las revoluciones en las que andaba el carioca eran excesivas. Tampoco estará en el banquillo del coliseo culé Jiménez, expulsado por protestar.

El tercero del Valencia, ya sobre la hora, no fue más que una anécdota en un partido que nos hace pensar y mucho en la semana pasada. Como ya ocurriese hace unos meses, la gran racha de siete partidos invicto se sucede de dos derrotas seguidas. El problema es que los que vienen son Barcelona, Madrid y Villarreal. Al menos este último pasa por su peor momento. La racha es sólo de cinco puntos con el goalaverage perdido, por lo que más nos vale hacer algún milagro ante los dos imbatibles de esta liga.

Bernardino González Vázquez hizo honor a lo que se esperaba de él, un arbitraje teledirigido como siempre nos hace y dejándonos una vez mas en inferioridad numérica. Las tarjetas fueron excesivas por ambos bandos, aunque para nosotros las repercusiones acabaron siendo exponencialmente mayores. ¿Cuando dará Del Nido un puñetazo en la mesa como hizo el presidente de Osasuna en su momento ? Ya está bien de tragar y tragar y poner siempre la otra mejilla. Este árbitro impresentable debe ser recusado a perpetuidad por el Sevilla a la voz de ya.

Lo peor son las secuelas, más que nada porque Mosquera se antoja como la sombra de Messi el miércoles, con todo lo que eso conlleva. No podremos contar ni con Jimenez ni Adriano ni Palop. Los sevillistas que queríamos más emoción en los partidos, aquí la tenemos. A partir de ahora un fallo más puede ser contraproducente. Que Henry y Eto´o nos cojan confesados. Y si puede ser, que no nos cojan.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Adriano (2), Escudé (2), Squillaci (1), Fernando Navarro, (0) Duscher (1), Renato (1), Jesús Navas (1), Romaric (2), Perotti (2) y Kanouté (2). También jugaron Mosquera (1), Capel (1) y Luis Fabiano (s.c)