Luis Fabiano, bota de oro en Sudáfrica

No sabemos si el Milán se hartará de esperar a Dzeko, si pagará la cláusula, si se lo quitará el Madrid o si todo eso es realmente papel mojado. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que Luis Fabiano es a esta hora jugador del Sevilla FC. Por eso, tanto el club como todos los aficionados tenemos que sentirnos orgullosos porque contamos en nuestras filas con el máximo goleador de la Copa Confederaciones. Sí, se trata del mismo trofeo que España tenía ganado tras el 0-2 a Sudáfrica y que se escapó con el 0-2 de Estados Unidos. Los norteamericanos demostraron que se están preparando para algo grande pero sucumbieron a la pegada canarinha, que esta noche quedó personalizada en la figura de O´Fabuloso. El paulista hizo los dos primeros tantos de su equipo para igualar el sorprendente comienzo yankee, mientras que el veterano Lucio se encargó de redondear la faena.

Estas dos dianas, sumadas a la que le hizo a Egipto y a otro doblete ante Italia en la primera fase, le convierten en el máximo goleador del torneo con cinco goles, dos por encima de Torres, Villa y el norteamericano del Fulham Dempsey.

Muchas veces discutido por la facilidad para irse de los partidos que le caracteriza, si de algo puede presumir el brasileño es de su pegada cuando tiene el día. En estas dos semanas, sin duda, ha tenido la suerte de cara y ha conseguido marcar en tres de los cinco partidos disputados, saliendo a una media de gol por encuentro.

En el mundo del fútbol nunca puede descartarse una salida, y mucho menos tratándose de el jugador del momento, pero si todo marcha como se espera, Luis Fabiano podrá descansar hasta la segunda semana de julio, cuando se le espera para retomar los entrenamientos con el conjunto sevillista. Probablemente, de hecho, esta fecha se alargue para el verdeamarelho por el hecho de haber tenido que retrasar el inicio de su descanso.

Desde aquí damos un humilde pero sincero homenaje a Luis Fabiano Clemente por la bota de oro que a partir de ahora podrá lucir en su sala de trofeos. Esperemos que regrese con fuerza y pueda volver a mostrar que es de nuevo el Luisfa de hace dos temporadas.

Luis Fabiano, qué te gusta un jaleillo de estos

Otra vez, una vez más, ha aparecido Luis Fabiano hablando más de la cuenta. En esta ocasión ha sido en Sky Sports, un canal italiano que le tiró de la lengua para preguntarle al carioca que le parecería ir al Milán. Como no podía ser de otra forma, O´Fabuloso entró hasta la cocina y habló a las mil maravillas del conjunto milanista y que para él sería un sueño jugar en San Siro. Claro está que luego apuntilló que todo esto dependía del Sevilla, club con el que tiene contrato hasta 2011. De todas formas, todo el mundo incluido Luis Fabiano sabe que eso último siempre se cae del titular.

Ya estamos acostumbrados a este tipo de reacciones por parte del brasileño, que dado su carácter impulsivo (para lo bueno y para lo malo) y algo indivudualista (para lo bueno y para lo malo) siempre tiene palabras de cariño para los periodistas extranjeros o nacionales que le colocan en un club de primer nivel mundial. Afortunadamente en el Sevilla FC tienen claro que esos cantos de sirena no tienen ningún valor, y que quien quiera llevarse al delantero tendrá que pasar por caja y bien pasado, aunque no necesariamente pagando los 30 millones que refleja su cláusula de rescisión.

Sin embargo, no consigo imaginar a Luis Fabiano en un Real Madrid o un Milán como se está hablando, y mucho menos de titular. Más que nada porque la prensa tardaría dos semanas en dilapidarlo. Luisfa es un futbolista fundamental cuando está enchufado. Hay momentos en los que coge el balón y hasta que no lo manda a la portería no para. Sin embargo, esas ansias le suelen jugar una mala pasada cuando por lo que sea, la tarde no se da. Tarjetas innecesarias, calentones con los rivales y rifirrafes con los árbitros son habituales cuando Luis Fabiano no consigue ver puerta, o cuando no le queda otra que salir desde el banquillo.

Mucho más grave para el Sevilla sería desprenderse de Kanouté. Afortunadamente el malí, y toquemos madera, parece haber echado raíces en nuestra ciudad y ya no hay quien lo saque de aquí. Veremos a ver lo que pasa con Luisfa.