Real Sporting 1; Sevilla FC 0. Ni con uno más y sin ideas (vol. 2)

Viene diciendo Manolo Jiménez desde hace tiempo, que dadas las circunstancias este equipo no puede rotar. Dicho y hecho: rotó y  se la pegó ante un Sporting que jugó una hora en inferioridad numérica. Como contra el Racing hace una semana, el equipo quiso ganar por acumulación de efectivos arriba, pero está visto que sin crear este equipo no sabe.

Jiménez sorprendió, aunque cada vez le cuesta más hacerlo, con Romaric como mediapunta y dos medioscentros de destrucción. Con todo esto, lo que se esperaba. El Sporting salió a por todas y nosotros ni olíamos a Lafuente. No tardaron en ponerse bien las cosas para los de casa con un claro penalti por manos de Escudé, al que tras atrapar el balón sólo le faltó levantarse y sacar de puerta con un voleón. Bilic lanzó y Palop volvió a adivinar para que tardásemos algo más en hacernos a la idea. Pero con un centro del campo poco avispado, los asturianos llegaban y llegaban sin excesivos problemas. Cuando a un buen centro se le une un defensa propio  de la liga canadiense, el resultado es un gol de Diego Castro a los diecisiete. Carmelo la puso de cine desde la derecha, pero Crespo no supo  que pierna mover para intentar el despeje, por lo que vendió a Palop en el único gol del partido.

Todos los caminos llevaban al segundo gol del Sporting, pero Megía Dávila no se amilanó a la hora de enseñar la roja a Canella por entrada criminal a Capel. Aquí empezó el singular recital de bajeza de la afición local, que nunca supo estar a la altura de sus jugadores. Con uno más se abría el mismo panorama de la jornada anterior, y para nuestra desgracia el desenlace también volvería a repetirse. Un centro chut de Navas y un doble disparo al muñeco de Cheva pudieron equilibrar al descanso, pero el uno a cero ya era suficiente.

Con la correspondiente primera parte tirada como viene siendo habitual (4º partido seguido encajando primero), Jiménez se desdijo de sus ideas de rotación y sacó a Kanouté. El malí tuvo algunas pero sin centro del campo sólo existía la vía del voleón y el posible remate. Capel, cada vez más pitado por una grada que no devolvía los balones, se acabó apagando y la posterior salida del Laucha aportó velocidad, pero todo moría en una defensa amurallada o en un portero con la suerte de cara como Lafuente.

Si se hubiesen jugado 180 minutos, el resultado que campea en el titular de esta crónica habría sido el mismo. Si Jiménez pretende eliminar al Athletic jugando así en La Catedral, más vale que el miércoles saquemos seis o siete goles de ventaja. Si alguien sigue creyendo que el lateral derecho está bien cubierto, debería dimitir de su responsabilidad en la secretaría técnica. Para tanto será la cosa, que en una noche como esta he echado de menos a Aquivaldo Mosquera. La copa debe ser un bálsamo porque los dos partiditos de Liga que hemos enlazado son para analizar más de un par de cosas.

Por último, mención aparte para Manuel Preciado. En sala de prensa ha intentado defender su teoría de que Canella no ha pegado una patada en su vida y que Capel salta por cualquier roce. Esperemos que vea la jugada en su casa, porque acto seguido se le caerá el bigote de vergüenza. Por cierto, tanto él como su segundo acabaron en la caseta.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Crespo (0), David Prieto (1), Escudé (2), Dragutinovic (1), Duscher (1), Fazio (1), Jesús Navas (2), Capel (2), Romaric (1) y Chevantón (1). También jugaron Kanouté (1), Acosta (1) y Renato (s.c)