Sevilla FC 1; UD Almería 0. Un charco, tres puntos y poco más

Lo importante hoy era romper la inaceptable racha de resultados ligueros, tanto los de casa como los de 2010 en general, año en el que el equipo se acaba de estrenar en lo que a puntos se refiere. El equipo no desplegó un juego muy distinto al que le hizo caer ante Getafe o Racing, pero la falta de pegada almeriense permitió al Sevilla llevarse el triunfo sin hacer demasiados méritos. Aunque finalizó el partido sin pasar apuros, justo antes del descanso un arreón visitante pudo hacer que los puntos acabaran más repartidos.

Si decíamos en la previa que sería importante no empezar encajando como había ocurrido en las últimas citas en casa, parece que el hecho de advertir la estadística sirvió de maleficio para romperla. La incesante lluvia caída durante toda la jornada del sábado dejó un césped practicable en la mayor parte de las zonas, aunque el lateral Acasiete quiso dar un pase raso justo por donde no corría el balón. Su teórico receptor era el guardameta Alves, pero el cuero se frenó a medio camino y eso lo aprovechó Renato para asistir a un Negredo libre de marca y en boca de gol. Inicio prometedor de un partido que sin embargo no sacó del ya recurrente sopor a la parroquia nervionense. La seguridad del uno a cero permitió a Jiménez dejar de arriesgar un poco menos si cabe, optando por tener el control de la pelota e intentando visitar de vez en cuando a Alves.

Sin embargo, la nula aportación de la pareja Duscher-Romaric volvió a dejar de manifiesto el hueco entre la zaga y Renato tanto a la hora de defender como a la de atacar. Esto permitió al Almería llegar con peligro en varias ocasiones que no llegaron a buen puerto. Si Canales decidió el partido hace dos semanas, el Canales del Almería no tuvo la misma suerte. Un Crusat que viene ya de vuelta sólo consiguió inquietar alguna que otra vez a Dragutinovic, pero entre la falta de acierto de los de Lillo y la contundencia de los centrales, no parecía fácil que llegase el empate.

Y menos aún en la segunda mitad, en la que el Almería no volvió nunca a ser el que llegó al descanso y permitió al Sevilla contemporizar hasta llevarse los tres puntos. Tampoco mereció el local ampliar la renta aunque sí que dispusiera de alguna que otra ocasión clara, como un mano a mano de Negredo que ganó Alves o un disparo franco pero muy desviado del sustituto Capel. El de Albox sustituyó a un Perotti que no está al cien por cien recuperado. El que volvió a demostrar que quiere estar en un safari sudafricano es Navas, que volvió a desbordar como en Coruña pero bastante más tapado que entonces.

Nada cambió hasta que un excesivamente inglés Mateu Lahoz pitó el final de un encuentro en el que no tuvo demasiado trabajo, a excepción de una caída de Corona en el área que acabó con amarilla para el ex-zaragocista. La verdad es que, dadas las circunstancias, lo mejor es quedarse con los tres vitales puntos y pensar en noquear la eliminatoria copera el próximo jueves. A partir de ahí habrá tiempo para preparar la trascendental visita del Valencia, que podría volver a meternos de lleno en la lucha por ser terceros o hacer que empecemos a conformarnos con la fase previa.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Stankevicius (2), Escudé (3), Drago (3), Adriano (1), Duscher (1), Romaric (1), Navas (2), Perotti (2), Renato (2) y Negredo (2). También jugaron Capel (1), Fernando Navarro (s.c) y Luis Fabiano (s.c).

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Hacer que Nervión se vuelva a convertir en nuestro feudo

Que el Sevilla es hoy en día un equipo que sabe jugar mejor fuera que en casa no hay quien lo dude. Ahora bien, a determinados rivales (léase Atlético de Madrid y Barcelona como últimos ejemplos) es difícil ganarles en su feudo se juegue como se juegue. Por ello sería aconsejable dejar de jugar a la ruleta rusa y apretarse los machos para que nuestro estadio deje de ser un mercado donde cualquier equipillo puede irse tranquilamente con los tres puntos en el autobús. Mientras que fuera de casa Jiménez tiene un plan que pocas veces falla, en casa no es capaz de plantear ninguno que funcione. Cualquier entrenador de cualquier equipo de mitad de tabla conoce que el Sevilla saldrá los 15 primeros minutos a por el partido, que a partir de ahí bajará el ritmo y que jamás utilizará el centro del campo sino que su único recurso es la entrada por banda y el centro desde línea de fondo.

Conocido todo eso, cualquier entrenador tapona bien las bandas, usa al mejor distribuidor que tenga en la medular y un par de contras le servirán para llevarse el partido. En esas llevamos desde el mes de octubre, pues las estadísticas del Sevilla como local son para hacérselas mirar al técnico.

De los últimos diez partidos del Sevilla en casa en las tres competiciones oficiales, en siete de ellos el rival de turno fue el encargado de romper el cero a cero inicial. De estos diez, únicamente el Espanyol y el Glasgow Rangers se fueron de Nervión sin hacer gol. En estos encuentros el equipo ha encajado un total de 12 goles y ha anotado 15, si bien es cierto que se incluyen los cinco endosados al Ciudad de Lorquí. El balance quinielístico es de 3 triunfos (ante Ciudad de Lorquí, Villarreal y Glasgow Rangers), 4 empates (ante Espanyol, Stuttgart, Málaga y Valladolid) y 3 derrotas que coinciden con los tres últimos duelos en el Pizjuán (Getafe, Racing y Barcelona).

Dicen los entendidos que los equipos regulares son aquellos que no sólo cumplen en casa sino que también dan la cara a domicilio. Está claro que para nuestro caso habría que darle la vuelta al dicho. De hecho, si tenemos en cuenta los diez últimos partidos lejos de casa nos sale un balance de 7 triunfos (Stuttgart, Ciudad de Lorquí, Xerez, Tenerife, Sporting, Barcelona en Copa y Deportivo en Copa) y 3 derrotas (Unirea, Atlético y Barcelona en Copa). Sin duda son datos reveladores que destapan al mejor Sevilla visitante de la última época, pero que también arrojan datos en casa tan negativos como ya no se recordaban. Almería es la primera parada para comenzar a darles la vuelta.

Sevilla FC 0; FC Barcelona 1. Para no quitarse el sombrero.

Al final va a ser verdad que el sombrero del presidente es un talismán para el equipo, porque últimamente sin él los sevillistas no sabemos lo que es llevarse una alegría. Desde que el Manchester United eliminara al Barça en la Champions de hace dos temporadas, nadie había probado las mieles de eliminar a los azulgranas de una competición. El Sevilla, a pesar de las dificultades por las que pasa actualmente en cuanto a juego y resultados, se dio el gustazo de lograrlo y de paso meterse entre los ocho mejores de una Copa más “barata” de lo esperado.

Tras el experimento de la ida, Pep Guardiola pasó de probaturas y salió con la pata negra desde el inicio. Messi, Ibra, Henry, Xavi, Iniesta, Alves… Todos menos Valdés estaban destinados a mantener la mega-racha barcelonista, pero por suerte no fueron suficientes para bajar a la tierra al Sevilla. Jiménez sabía que noventa eran muchos minutos para colgarse del larguero, por lo que aprovechó la velocidad de Navas y Adriano por bandas para mantener el balón alejado de Palop. Aunque de cara a gol no hubo demasiadas opciones, el plan funcionó y vimos a un Barcelona temeroso de quedarse en cueros en alguna contra. Incluso pudo adelantarse el Sevilla en una salida arriesgada de Pinto, pero Clos Gómez pitó falta de Negredo sobre el portero antes de que el palaciego marcase a puerta vacía. Por su parte, el ataque visitante carecía de ese último pase o control perfecto para poner de gol a Ibra o Messi, esos que ante los tres palos lo raro es que perdonen.

Pero después de esquivar el sufrimiento en los primeros minutos, el aficionado sevillista sabía que la cola del practicante se terminaba y que antes o después tocaría hacer frente a la afilada aguja. El entrenador sevillista lo sabía e intentó recular para alejarse, pero la marabunta azulgrana le obligó a verse cara a cara con el enfermero. Los primeros minutos de la reanudación fueron de esos que hacen adelgazar, con balones de aquí para allá paseándose por las bandas y visitando a Palop con frecuencia. El valenciano volvió a recordar al de las noches de gloria y su actuación tiene mucho peso en el éxito final. Entre tanto, nuevo gol anulado a Navas, este sin discusión posible al recibir en posición totalmente correcta y batir cruzado, aunque no valiese, a Pinto. Pero no había manera de sacudirse el empuje catalán, tanto fue así que  el cero a uno terminó por llegar. Mal despeje de Romaric que rebota en Xavi de forma algo sospechosa pero que deja el balón muerto para el mediocentro en la media luna del área. Aquí sí que no se lo pensó y  la coló por el poste izquierdo de Palop.

La zona testicular de los allí presentes y de los televidentes aún subía más, pero por suerte el gol hizo tomarse con más calma lo que quedaba a Guardiola, a la vez que los blancos salían más allá de la cueva para demostrar que seguían ahí. Quedaba un cuarto de hora más el descuento y a algunos les parecía imposible, pero ocasiones clamorosas de Messi y Henry mediante, el marcador no vivió ninguna modificación más y conseguimos el, a priori, casi imposible pase a cuartos. Al final salieron Pedrito y Bojan y se retiró un aplaudido Alves, pero por una vez no hubo lugar para la tan repetida épica blaugrana. El batacazo de Guardiola en la alineación de la ida fue una losa demasiado pesada ante un equipo que no pasa por su mejor momento, pero que sigue siendo uno de los pesos pesados de nuestro fútbol.

El próximo sábado tendremos que volver a hacer frente al gigante, otra vez en su casa, aunque en esta ocasión no nos valdrá la derrota por la mínima. En cuanto al tema copero, la cosa se pone muy bien con una nueva final anticipada en cuartos. Sin el Valencia ni el Barcelona ni el Villarreal, y con el Atlético prácticamente fuera, el cuadro se pone muy blanquirrojo a expensas de lo que ocurra ante los gallegos. La próxima semana se abrirá la eliminatoria en Riazor y volveremos a decidir en casa. Ójala este épico triunfo nos sirva para remontar el vuelo en Liga, porque una cuarta derrota consecutiva sería demasiado complicado. De momento, a disfrutar por ser el equipo preferido en la capital de España por bajar al Barcelona de su nube.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (3), Konko (2), Escudé (2), Drago (2), Navarro (2), Duscher (1), Romaric (1), Renato (1), Navas (3), Adriano (2) y Negredo (1). También jugaron Lolo (1), Capel (2) y Cala (s.c).

Sevilla FC 3; Villarreal CF 2. El rival también juega… cuando el Sevilla quiere

Vital triunfo sevillista tal y como se estaba dando la jornada, aunque los comienzos bien daron a entender que nos llevaríamos el mismo chasco que contra el Stuttgart. A diferencia de los alemanes, este Villarreal está diseñado para liársela a cualquiera, y en la segunda parte remontó un partido que ya dábamos por perdido. Menos mal que apareció Adriano para dar dos asistencias con sabor a remontada, la primera para que Luisfa se reencontrase con sí mismo, y la segunda para demostrar que Kanouté sigue siendo futbolista. Arreón de raza blanquirrojo que nos sirve para llegar al parón enganchados arriba.

El once planteado por Jiménez sólo presentó la novedad de Palop en la portería y la de Sergio Sánchez por Konko en el lateral derecho. El catalán no tuvo su mejor noche pero le dio para poner en bandeja el primero de la noche a Luisfa. Ocho minutos tardó el Sevilla en hacerse con el marcador y veinte segundos en demostrarle al Villarreal que no tendría fácil mantener su racha. El gol de listo de O´Fabuloso, por desgracia, dejó sitio a la apatía y el conformismo que vimos tras el de Navas al Stuttgart, por lo que los amarillos de Valverde no dudaron en probar fortuna. Comandados por el abuelo Pirés comenzaron a mover el balón por el centro mientras se diluían nuestras bandas. Tanto toque permitió que llegara el empate del propio jugador galo, que ponía justicia al conformismo local y al inconformismo visitante. Entre tanto, Negredo volvió a dar muestras de su pelea y oportunismo, aunque lo que es el gol se le sigue resistiendo en la Bombonera.

En la segunda parte sí que se vio un Sevilla ofensivo y dispuesto a arriesgar para llevarse los tres puntos. Ahora bien, el Villarreal no es un cualquiera pese a que lo diga la clasificación, y en un contragolpe dio la sorpresa y se puso por delante a la hora de partido. David Fuster, aprovechando una mala salida de Palop, colocó el 1-2 y devolvió los fantasmas a las gradas del Pizjuán. Con todos los de arriba sumando de tres, era un pinchazo que significaba muchas cosas, y todas ellas negativas. Así que hubo que ponerse el mono de trabajo y cuando este equipo lo hace, el rival no tiene nada que hacer. Una pena que hubiera que recibir un golpe en el hígado para tener que noquear al adversario con una de derechas y otra de izquierdas que supusieron el k.o villarrealense. Con Adriano ya en el campo, todo fue más fácil y dos centros suyos dieron luz a una remontada en cinco minutos. Luisfa, otra vez, con un cabezazo imparable y luego Kanouté, en jugada ensayada desde la esquina, dejaron las cosas en su sitio y al Sevilla bien atado en la tercera posición.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (2), Sergio Sánchez (1), Squillaci (2), Escudé (2), Fernando Navarro (2), Zokora (2), Renato (2), Navas (2), Perotti, (2) Negredo (2) y Luis Fabiano (3). También jugaron Adriano (2), Kanouté (2) y Lolo (1).

Sevilla FC 1; VfB Stuttgart 1. La relajación evitó el pleno al doce

Decía Manolo Jiménez nada más finalizar el partido, que no hay nada que reprochar a sus jugadores porque lo dieron todo para hacerse con los tres puntos de esta noche. Me parece muy bien que como técnico respalde la labor de sus pupilos, pero no hay más remedio que admitir que si un equipo es culpable del resultado desfavorable ese es el Sevilla. No me sirve como excusa la lesión de Duscher, que fue un contratiempo cuando faltaban fuerzas pero que de no haberse producido el premio hubiese sido el mismo. El Stuttgart es un equipo sin alma, prácticamente resignado a la destitución de su técnico. Da esa sensación de equipo que sabe que todo le va a salir mal pase lo que pase. De hecho, ni los balones al pie le salían en la primera parte. Prácticamente con el juego por bandas sirvió para que el Sevilla demostrara que es muy superior y Navas lo aprovechó nada más comenzar para adelantar a su equipo.

Casi, casi fue un error adelantarnos con tanta celeridad, ya que observando la falta de competitividad del rival, los nuestros se echaron a dormir y no mataron el partido cuando lo tenían tirado en el suelo e inconsciente. Bien pudo hacerlo Koné antes de lesionarse, pero está visto que por muchas oportunidades que le dé Jiménez, lo que a este muchacho le hace falta es un cambio de aires, y no sé si temporal o más bien definitivo. Luis Fabiano por su parte volvió a “deleitarnos” con una de sus espantadas. Cuando el equipo no está bien, el brasileño no es de esos que sabe tirar del carro y por el contrario se desespera ante los defensas rivales. De Negredo diremos simplemente que el juego como visitante le es mucho más propicio. Atrás, todo muy bien. Konko sabía que lo observaba un técnico de la selección francesa en la zona VIP aunque fue de más a menos. Los centrales, salvo alguna acción puntual, inquebrantables.

Eso sí, en la segunda parte no cambiamos la marcha y el Stuttgart sí lo hizo. Tal y como estaba todo, los alemanes tenían que jugársela a doble o nada porque se veían fuera de la Champions, mientras que nosotros mantuvimos la marcha y nos acabó costando caro. Los badeneses-wurtembergueses tuvieron claras ocasiones nada más comenzar, incluido un tiro al larguero. El Sevilla no daba sensación de poder sentenciar y lo peor llegó a doce del final con la lesión del recién salido Duscher. Con Perotti y Negredo también sustituidos, el equipo se veía obligado a jugar con diez ante un incisivo Stuttgart, que acabó encontrando premio en un disparo potente de Kuzmanovic que se cuela en la escuadra de Javi Varas. Por suerte, en esos momentos empataba el Unirea ante el Rangers, lo que nos daba la clasificación matemática para octavos. Para reservar la primera plaza bastará con empatar en Bucarest dentro de tres semanas.

El punto, aunque parezca poco, hace que los de Babbel dependan de sí mismos para meterse. Ganando en Glasgow y a los rumanos, este segundo partido en su campo, tendrán el pase. El 16 de marzo ya está marcado en nuestro calendario como fecha Champions. Esperemos que sea a domicilio.

Por el Sevilla FC jugaron: Javi Varas (2); Konko (2), Squillaci (3), Escudé (2), Navarro (2); Zokora (2), Romaric (1), Navas (2), Capel (2); Luis Fabiano (1) y Koné (1). También jugaron Negredo (1), Perotti (2) y Duscher (s.c).

Aparcar la Champions hasta febrero

Inmejorable oportunidad, la de esta noche, para que el Sevilla deje totalmente reservado y hasta recogido en mano su billete para los octavos de final de la Liga de Campeones. Un triunfo en el partido de esta noche significaría conseguirlo sin más condicionantes, aunque para rizar el rizo y no tener ni que pensar en Bucarest, nos valdría que no ganaran los rumanos esta noche ante el Rangers en el Ghencea Stadium. Si las dos partes se cumplen, ya no habrá nadie que nos pueda bajar del liderato del grupo G, lo que nos aseguraría en octavos de final enfrentarnos a un segundo con la vuelta en el Sánchez Pizjuán.

El equipo que esta noche viene a intentar evitar todo esto no lo hace, ni mucho menos, en su mejor momento. El Stuttgart de Ryan Babbel viene de empatar en casa frente al Bayern, eso sí, pero con un historial de malos resultados a sus espaldas en los últimos meses. Sin ir más lejos, en la jornada copera intersemanal que se disputó al igual que en España, cayeron eliminados a un sólo partido por el Greuther Fürth de Segunda División. No van mucho mejor las cosas en la competición liguera, donde el Stuttgart marcha 14º empatado a puntos con la zona de descenso. Por ello, una combinación de malos resultados esta noche y el sábado en terreno del Borussia Monchengladbach podría ser letal para el técnico alemán. De caer hoy en Liga de Campeones y si gana el Unirea, estarían virtualmente fuera. Sin embargo, si los rumanos pinchan todo quedaría abierto para una segunda plaza baratísima.

Jiménez espera a Kanouté y Adriano, pero Babbel ha tenido que dejar en tierras bávaras a muchos de sus pupilos importantes. El extenso parte de lesionados lo componen Ciprian Marica, Cacau, Martin Lanig, Sami Khedira, Ricardo Osorio y Christian Träsch. Sus compañeros, los que sí estarán sobre el césped, ya saben que su equipo estuvo en el Sánchez Pizjuán hace sólo un año, y que por entonces en la UEFA Cup cayeron por un claro 2-0. Al final ellos pasaron el grupo y nosotros nos quedamos en el camino, pero esa es otra historia.

Esta noche el Sevilla tiene la oportunidad de centrarse única y exclusivamente en la Liga. Si conseguimos el pase y el primer puesto, Jiménez no debería dudar que los 800.000 euros en los dos partidos que restarían podrían ser igualmente accesibles con el equipo B sobre el terreno de juego. Quiero ver al mal Stuttgart de la Bundesliga y al gran Sevilla de la Champions. Si ganamos seremos, como mínimo, uno de los dos únicos equipos que no hayan dejado escapar puntos. Ayer perdieron esa condición el Manchester y el Chelsea, que sorpresivamente empataron ante los débiles CSKA de Moscú y Atlético de Madrid respectivamente. Hoy el Lyon podría también perderla en casa ante todo un Liverpool. A ver que pasa.

Sevilla FC 4; Real Zaragoza 1. ¿Y porqué no así siempre, míster?

Para que luego digan que la crítica no es buena. Estoy convencido de que el aluvión de reproches que recibieron técnico y jugadores tras el partido de Valencia ha servido para que uno y otros se pongan las pilas. Hoy hemos vuelto a ver tensión, motivación, ganas, convicción en las posibilidades propias olvidándose por una vez de las ajenas. Ese mirar para adelante pase lo que pase que tantos éxitos ha traido a este club. Basta de jugar encorsetados, con ese lastre psicológico que supone el “mantener la portería a cero o morir”. El propio Manolo Jimenez reconocía en rueda de prensa que estaba muy cabreado por el gol encajado, ya que él prefiere siempre ganar por dos a cero que por tres dos. Pues mira Manolo, a veces hay que soltarse un poquito la melena y exponer aunque encajes un gol de vez en cuando. El aficionado  paganini lo agradece no sabes cómo.

Debut liguero en casa y deberes bien hechos ante un Real Zaragoza que no es ni mucho menos el típico recién ascendido. Los de Marcelino tienen nombres, varios de ellos muy interesantes, pero les hace falta cambiar el chip de la categoría y saber que no sólo el trabajo es el que trae los frutos en Primera. Aquí lo que más importa es la pegada, y el Sevilla por fin dio muestras de la suya en un partido de diez en lo que se refiere al acierto. Si en Mestalla tuvimos una sola ocasión, esta noche hemos vuelto por momentos al juego que trajo los títulos, alegre arriba y con la lucha y la velocidad por bandas como mejores aliados. Las bandas vuelven a funcionar y muchísima culpa de ello tienen los dos laterales de hoy, Konko y Adriano, inconmensurables atrás y sin miedo a subir cuando la situación lo requería. El centro del campo sigue siendo la asignatura pendiente. Ayer parecía como si en el círculo central hubiera un gran socavón porque todos los balones lo sobrevolaban sin rozar el cesped.

Este Sevilla es otro en casa cuando el primer gol llega pronto, pues esto evita las prisas y los aturullamientos cuando se acerca el final con empate. Sin embargo, hoy el efecto fue el contrario y el tanto de listo de Abdoulay Konko no hizo sino provocar que el equipo se replegase durante veinte minutos en los que aparecieron de nuevo los malditos retrovisores y nos hicieron pensar en lo peor. Lo que hasta el primer gol eran subidas de los laterales sin miramientos dio paso a un dibujo estático y con el balón retrasado como mayor recurso. Cuando se juega a mantener el resultado, o te quedas igual o peor de como estás. A nosotros nos tocó la segunda opción con el gol de Arizmendi tras error garrafal en cadena de los centrales y el portero. Pero aunque Negredo no tuvo su día y no pudo demostrar nada en su debut casero, junto a él juega un punta que da la casualidad que es la estrella de la selección brasileña. Justo antes del descanso, sólo tuvo que recibir en el borde del área para batir por alto a Carrizo y volver a ponernos por delante. Hay que decir que en la primera parte tanto Negredo como Luis Fabiano tuvieron que bajar al centro del campo en varias ocasiones para recibir. Así es imposible que desarrollen su juego, que precisamente se caracteriza por definir dentro del área.

Sea como fuere nos marchamos al vestuario por delante, con un gol de esos que llaman psicológicos. Pero la psicología de poco sirve si no va orientada a ampliar el marcador y dejarse de racanerías. Por un momento pensé que nos tocaba sufrir en la segunda parte, pero Jiménez por una vez hizo caso omiso a sus convicciones y apostó a ganador. Con el permiso de su mister, este equipo sabe como matar los partidos y volvió a demostrarlo una vez más. Fazio, que estuvo muy mal en su faceta principal de central, sólo destacó con algunas incorporaciones al ataque. En una de ellas, justo después de un clamoroso error que hubiese significado el 1-2 de no ser por el fuera de juego de Arizmendi, arrancó con un robo de balón, autopase hacia la banda derecha y centro pasado al que llegó Perotti para fusilar y sentenciar.

El Sevilla ya era dueño de un partido que no se escaparía y todos querían participar en la fiesta. Konko, que ya tiene su cántico en la grada, volvió a demostrar que ni la afición ni la prensa se dedican a crucificar jugadores. Son ellos mismos los que se ganan los pitos y los aplausos con su trabajo. Konko no mereció ni un aplauso hasta esta noche, en los que los ha tenido a raudales. Sergio Sánchez debería preocuparse, porque con una competencia a este nivel lo tendrá complicado. No quedaba mucho pero Luisfa seguía con hambre. Y la sació casi al final con otra de sus típicas jugadas. Saque de corner de Capel, Lolo remata de cabeza al poste y trás dos rechaces el paulista la caza y la mete como siempre. Gol típico de los que saben situarse en el área.

Cuatro a uno inapelable y con sólo veinte minutos de desconcierto. Jiménez ha demostrado una vez más que jugando a lo que tiene que jugar no tendrá problemas para contentar a todos, no solo a los que le apoyan incondicionalmente. Luego la cosa será que el balón entre o no, pero curiosamente el Sevilla cuando gana en casa, suele hacerlo o bien por goleada (cuando todo se pone de cara desde un principio), o bien por la mínima (cuando el gol llega al final y de milagro). No hay más. Un Sevilla valiente no tiene rival al menos en casa. Sólo queda que el que mueve los hilos de esta plantilla se dé cuenta. Confiamos en ello, aunque explosiones de valentía como la de anoche ya hemos visto muchas y al final siempre se vuelve a las andadas. Por cierto, me resultó curioso ver como tras un primer y recurrente cambio de bandas entre Perotti y Navas, al minuto y medio volvió a dejar las cosas tal y como estaban. El argentino levantaba los brazos al banquillo pidiendo algo de lógica al asunto. Pero las penas con Luisfa, son menos. El miercoles, a corroborarlo en Champions.

Por el Sevilla FC jugaron: Palop (1); Konko (3); Fazio (1); Escudé (2); Adriano (3); Zokora (2); Renato (1); Navas (2); Perotti (2); Luis Fabiano (3) y Negredo (1). También jugaron Lolo (1); Acosta (1) y Capel (s.c)