Hacer que Nervión se vuelva a convertir en nuestro feudo

Que el Sevilla es hoy en día un equipo que sabe jugar mejor fuera que en casa no hay quien lo dude. Ahora bien, a determinados rivales (léase Atlético de Madrid y Barcelona como últimos ejemplos) es difícil ganarles en su feudo se juegue como se juegue. Por ello sería aconsejable dejar de jugar a la ruleta rusa y apretarse los machos para que nuestro estadio deje de ser un mercado donde cualquier equipillo puede irse tranquilamente con los tres puntos en el autobús. Mientras que fuera de casa Jiménez tiene un plan que pocas veces falla, en casa no es capaz de plantear ninguno que funcione. Cualquier entrenador de cualquier equipo de mitad de tabla conoce que el Sevilla saldrá los 15 primeros minutos a por el partido, que a partir de ahí bajará el ritmo y que jamás utilizará el centro del campo sino que su único recurso es la entrada por banda y el centro desde línea de fondo.

Conocido todo eso, cualquier entrenador tapona bien las bandas, usa al mejor distribuidor que tenga en la medular y un par de contras le servirán para llevarse el partido. En esas llevamos desde el mes de octubre, pues las estadísticas del Sevilla como local son para hacérselas mirar al técnico.

De los últimos diez partidos del Sevilla en casa en las tres competiciones oficiales, en siete de ellos el rival de turno fue el encargado de romper el cero a cero inicial. De estos diez, únicamente el Espanyol y el Glasgow Rangers se fueron de Nervión sin hacer gol. En estos encuentros el equipo ha encajado un total de 12 goles y ha anotado 15, si bien es cierto que se incluyen los cinco endosados al Ciudad de Lorquí. El balance quinielístico es de 3 triunfos (ante Ciudad de Lorquí, Villarreal y Glasgow Rangers), 4 empates (ante Espanyol, Stuttgart, Málaga y Valladolid) y 3 derrotas que coinciden con los tres últimos duelos en el Pizjuán (Getafe, Racing y Barcelona).

Dicen los entendidos que los equipos regulares son aquellos que no sólo cumplen en casa sino que también dan la cara a domicilio. Está claro que para nuestro caso habría que darle la vuelta al dicho. De hecho, si tenemos en cuenta los diez últimos partidos lejos de casa nos sale un balance de 7 triunfos (Stuttgart, Ciudad de Lorquí, Xerez, Tenerife, Sporting, Barcelona en Copa y Deportivo en Copa) y 3 derrotas (Unirea, Atlético y Barcelona en Copa). Sin duda son datos reveladores que destapan al mejor Sevilla visitante de la última época, pero que también arrojan datos en casa tan negativos como ya no se recordaban. Almería es la primera parada para comenzar a darles la vuelta.

Recuperamos efectivos. ¿Y ahora qué?

Vamos con un post reflexivo cortito como previa para el Deportivo – Sevilla de esta noche. Con Luis Fabiano y Perotti en la convocatoria, Jiménez puede respirar un poquito más en lo que se refiere a efectivos. Eso sí, para los que se escudan exclusivamente en las bajas para justificar nuestras cuatro derrotas en los cinco últimos partidos, esto puede ser un arma de doble filo. Si el equipo salió como salió en Barcelona fue por las bajas y por el partido de esta noche, que nos puede dejar cerca de las semifinales de Copa. Vale, hasta ahi sí quereis, de acuerdo.

Ahora bien, si la excusa son las bajas, la entidad de un equipo como el Barcelona y la importancia de una eliminatoria copera, ya no me vuelvo  a tragar lo que me cuenten si el equipo vuelve a salir “cagao” hoy en Riazor. Todos aquellos que se regocijan en llamar GRANDE a su equipo, deben saber que un grande no se amilana ni se escuda en las bajas.  Si me apuras, un equipo grande no puede salir a ningún sitio a defender, aunque esta apreciación personal admita sin duda más de un punto de vista. Los equipos grandes no son aquellos que ganan cinco títulos, hacen una gran plantilla en los años sucesivos, aspiran a todo y luego se esconden en las excusas sean cuales sean. Los equipos grandes tienen que demostrar su grandeza SIEMPRE. Los sevillistas protestones sabemos cuando el equipo lo da todo para que las cosas salgan bien aunque luego no salgan (en ese caso, nada que objetar) y cuando no. Aquellos para los que prima el resultadismo sin excusas sobre todo lo demás,  ahora no pueden venir con paños calientes, porque si de cinco partidos se pierden cuatro tendrían que querer echar al entrenador.  No puede uno vacilar de ganarle a “todo” un Barcelona el día de Reyes y luego decir que si el Sevilla pierde es sólo por los que no están. O una cosa o la otra.

Quienes preferimos que se hagan las cosas bien para que los resultados lleguen por sí solos, sólo esperamos que a partir de esta noche, salga quien salga de inicio, se vuelvan a poner las bases para ello. Nosotros seremos los primeros en saltar de alegría si ocurre, que nadie lo dude. Pero también los primeros en volver a poner la voz de alarma si se repiten los síntomas. Ya me intentó alguien callar el día del Racing en la grada (sin conseguirlo, por cierto), pero eso no hace más que reafirmarme en la idea de que un sevillismo callado es el primer paso para un Sevilla mediocre.

Aparcar la Champions hasta febrero

Inmejorable oportunidad, la de esta noche, para que el Sevilla deje totalmente reservado y hasta recogido en mano su billete para los octavos de final de la Liga de Campeones. Un triunfo en el partido de esta noche significaría conseguirlo sin más condicionantes, aunque para rizar el rizo y no tener ni que pensar en Bucarest, nos valdría que no ganaran los rumanos esta noche ante el Rangers en el Ghencea Stadium. Si las dos partes se cumplen, ya no habrá nadie que nos pueda bajar del liderato del grupo G, lo que nos aseguraría en octavos de final enfrentarnos a un segundo con la vuelta en el Sánchez Pizjuán.

El equipo que esta noche viene a intentar evitar todo esto no lo hace, ni mucho menos, en su mejor momento. El Stuttgart de Ryan Babbel viene de empatar en casa frente al Bayern, eso sí, pero con un historial de malos resultados a sus espaldas en los últimos meses. Sin ir más lejos, en la jornada copera intersemanal que se disputó al igual que en España, cayeron eliminados a un sólo partido por el Greuther Fürth de Segunda División. No van mucho mejor las cosas en la competición liguera, donde el Stuttgart marcha 14º empatado a puntos con la zona de descenso. Por ello, una combinación de malos resultados esta noche y el sábado en terreno del Borussia Monchengladbach podría ser letal para el técnico alemán. De caer hoy en Liga de Campeones y si gana el Unirea, estarían virtualmente fuera. Sin embargo, si los rumanos pinchan todo quedaría abierto para una segunda plaza baratísima.

Jiménez espera a Kanouté y Adriano, pero Babbel ha tenido que dejar en tierras bávaras a muchos de sus pupilos importantes. El extenso parte de lesionados lo componen Ciprian Marica, Cacau, Martin Lanig, Sami Khedira, Ricardo Osorio y Christian Träsch. Sus compañeros, los que sí estarán sobre el césped, ya saben que su equipo estuvo en el Sánchez Pizjuán hace sólo un año, y que por entonces en la UEFA Cup cayeron por un claro 2-0. Al final ellos pasaron el grupo y nosotros nos quedamos en el camino, pero esa es otra historia.

Esta noche el Sevilla tiene la oportunidad de centrarse única y exclusivamente en la Liga. Si conseguimos el pase y el primer puesto, Jiménez no debería dudar que los 800.000 euros en los dos partidos que restarían podrían ser igualmente accesibles con el equipo B sobre el terreno de juego. Quiero ver al mal Stuttgart de la Bundesliga y al gran Sevilla de la Champions. Si ganamos seremos, como mínimo, uno de los dos únicos equipos que no hayan dejado escapar puntos. Ayer perdieron esa condición el Manchester y el Chelsea, que sorpresivamente empataron ante los débiles CSKA de Moscú y Atlético de Madrid respectivamente. Hoy el Lyon podría también perderla en casa ante todo un Liverpool. A ver que pasa.

¿A que era la excepción que confirmaba la regla?

Eso es lo que todos queremos que nos demuestre el Sevilla mañana mismo, ante el Espanyol. Después de la gran imagen dada en Stuttgart, todos estamos seguros de que lo de Riazor fue un pinchazo que nos hace humanos y que nos viene bien para darnos cuenta de que no somos invencibles. El triunfo del martes, además de para dejar casi hecho el pase en Champions y para seguir engrosando nuestras arcas, sirvió para disipar de un plumazo las posibles dudas que pudieran existir. Ya sabemos que esto del fútbol es cosa de rachas y que el Mercedes Benz Arena no era a priori plaza fácil para evitar otra derrota. Sin embargo el equipo supo volver a la senda ganadora y ahora afronta el nuevo choque liguero sin esa presión añadida.

Enfrente tendremos a un rival que para mi sorpresa, ha sabido sobreponerse muy bien al shock de este verano y ya está a las puertas de la zona europea. Sin embargo, no hay que olvidar que nuestro arranque como local está siendo el del Sevilla de los títulos, ese con el que el aficionado sólo desconocía por cuanto ganaría su equipo esa noche. Hemos superado a Zaragoza, Mallorca y Real Madrid en Liga y al Unirea en Champions, doce de doce con un balance goleador de diez goles a favor y sólo dos en contra.

Parece que la minirracha de lesionados se corta, y podrán volver Konko, Negredo y Renato, aunque Palop deberá esperar algo más de lo previsto para volver a una convocatoria. Además, Adriano se perderá el próximo mes de competición por una inoportuna lesión en su mejor momento de las últimas temporadas. El brasileño era el comodín en cualquier extremo y altura del terreno de juego, por lo que futbolistas como Capel o Acosta deberían tomar un mayor protagonismo en las rotaciones. Aunque eso quedará ya más de cara al martes, cuando nos estrenemos en la tercera competición ante un Atlético Ciudad que no debe representar mayor problema para los reservas blanquirrojos.

De momento, este sábado y por La Sexta toca seguir con el pleno en casa y de paso mantenernos a tiro de piedra de los grandes, porque si han caído en Europa pueden hacerlo también en la competición doméstica.

A demostrar su supremacía en el grupo G

Tercera jornada de la Liga de Campeones, en la que el Sevilla  tiene en su mano dejar prácticamente vista para sentencia su presencia en los octavos de final de la competición. De hecho, si la jornada saliese redonda (triunfo en Stuttgart y empate entre Rangers y Unirea), con dos empates en los tres partidos restantes obtendríamos la clasificación. Si pasara lo peor (derrota en Alemania y victoria del Unirea ante los escoceses) seguiríamos líderes con uno de ventaja sobre el segundo y dos sobre el tercero.

Disputa hoy el Sevilla FC el noveno encuentro de su historia ante un equipo alemán. Sin embargo, cosas de los nuevos formatos, sólo será su cuarto viaje oficial a tierras teutonas. La primera, en 1982, fue a Kaiserslautern donde caímos eliminados de la UEFA ante un equipo que, curiosamente, ahora anda por la segunda división alemana. No tuvimos que volver hasta 23 años después, cuando eliminamos al Mainz 05 en Frankfurt de una UEFA que acabaría siendo nuestra en Eindhoven. El penúltimo peldaño subido antes de llegar a Holanda fue también en Alemania, donde logramos empatar ante el Schalke en Gelsenkirchen. Eso sí, un año antes nos había visitado el Alemania Aachen en la fase de grupos de la misma competición. Para terminar, el propio Stuttgart visitó el Sánchez Pizjuán la pasada temporada en UEFA. En total, ocho partidos con un balance de cinco victorias, dos empates y una derrota.

El rival, bien estudiado por los nuestros porque nos vimos las caras hace justo un año, no puede decir que haya comenzado con buen pie la temporada. En Champions ha cosechado dos discretísimos empates ante Rangers (en casa) y Unirea (en Bucarest). En la Bundesliga van 13º en un campeonato de 18, con un triste balance de dos victorias, dos empates y cinco derrotas que lo sitúan con los mismos puntos que el Bochum, que a día de hoy jugaría la promoción para evitar el descenso. Europa les queda a ocho puntos, y en concreto repetir Champions, a once.

En cuanto a sus jugadores, ya no tienen a Mario Gómez como referente arriba y sus principales baluartes están en el centro del campo (el ex-barcelonista Hleb, Kuzmanovic y Hitzlsperger). En la portería volverá a estar el incombustible Lehmann. En cuanto al escenario del choque, el Mercedes Benz Arena, no será precisamente una caldera, ya que a sus pistas de atletismo hay que añadirle que uno de los fondos no existe, pues están en plena remodelación para eliminar las propias pistas. En el banquillo estará Marcus Babbel, histórico de la selección teutona  que terminó su carrera en el Stuttgart hace tres temporadas. Esperemos que la cosa no cambie en esta competición y podamos decir mañana que tenemos un pie en los octavos.

 

Una de ensaimadas, porfa

Mañana nos vemos de nuevo las caras con el equipo bermellón. Viene el Mallorca de meterle cuatro chicharros al Tenerife de nuestro Alejandro Alfaro y suma ya siete puntos en tres partidos. En la expedición isleña vienen dos señores a los que tengo cierta inquina por su machacona insistencia en fastidiar al Sevilla cada vez que se les presenta la ocasión; Manzano y Varela. El técnico jiennense tira de librillo de maestro escuela para plantear partidos muy incómodos a sus rivales. Preparémonos para que nuestros extremos se topen con auténticos muros formados por dos o más defensas que les salen al paso en cuanto enfilan la banda. Y si mal no viene, aprovechan un contragolpe para hacerte un roto dejándote con cara de gili.

Por su parte, el extremo sevillano, que no sevillista, Varela, va a pasar a la historia por hacer goles de playstation. No muchos, pero todos de impecable factura. Normalmente de obús, a balón parado o en carrera. Bien harían los nuestros en salir a tapar al ex-bético en cuanto  le vean armar la pierna, porque no sería el primero que nos enchufa.

Como me gusta jugar a entrenador y es comunmente admitido que de futbol y medicina todo el mundo opina, yo digo que el Sevilla tiene que perseverar más en rasear el balón. Ni el Pizjuán es Pamplona ni el Mallorca es Osasuna. Nuestros centrocampistas comienzan a mostrar síntomas de tortícolis galopante por mirar tanto balón aéreo. Vamos a echarla abajo, señores, que son balones y no granadas de mano. Un poquito de tiki-taka, aunque sea en raciones tamaño crisis siempre es bien recibida por la sufrida afición, tan ávida de exquisiteces futboleras otrora abundantes. Bien está ganar, pero si además se convence, el aficionado se siente recompensado por asistir a algo que se supone un espectáculo. Y si mi petición de caviar es excesiva, ojalá a eso de las diez de la noche nos hayamos comido al menos un par de ensaimadas, valga el símil gastronómico.

Pd: El partido será televisado por Gol TV para los del taco y por www.rojadirecta.org para los amantes de internet.

Si yo fuera Jimenez

Los Sevilla-Osasuna  se han convertido ya en un clásico del futbol español. Desde los años en que el gran Joaquín Caparrós ocupaba el banquillo de nuestro (su) equipo y el “manito” Aguirre el de los pamplonicas, las confrontaciones entre andaluces y navarros se cuentan entre las más disputadas del futbol español. Osasuna, equipo norteño y aguerrido donde los haya, suele emplearse a fondo cada vez que se ve la cara con los nuestros. Archiconocidos y aún frescos en la memoria están los duelos Webo y Chengue Morales versus Alfaro y Navarro. Hasta el punto de que no era raro que los masajistas tuviesen que emplearse a fondo y suturar alguna que otra brecha provocada durante el fragor de la batalla.

Cada vez que el Sevilla ha entrado en el juego de los rojillos ha llevado las de perder. Y esta tarde no va a ser una excepción. Osasuna saldrá como siempre a explotar su única virtud, la garra. El Sevilla debe contrarrestarla con su calidad. No debe entrar en el intercambio de golpes. En tiempos de Caparrós no había más remedio que hacerlo porque el nivel de la plantilla era el que era. Hoy en día y teniendo jugadores que son la envidia de muchos equipos de campanillas, estamos en condiciones de traernos los tres puntos si salímos al campo convencidos de que somos superiores. Desde  el minuto uno, sin tregua. Salgamos a meter a Osasuna en su área y a intentar pegar primero. Nada de arrimar el culo a Palop y dejar correr los minutos esperando que a los locales se les acabe el fuelle. LLevamos dos partidos consecutivos saliendo con buena actitud y los dos los contamos por victorias. Ya se sabe que no podremos contar con el jugador más en forma pero tengo absoluta confianza en Kanouté y Negredo.

Pero claro, ni yo soy Jimenez ni estaré dentro del vestuario del Reino de Navarra para oir las consignas. Ya quedan horas para salir de dudas.