Una de ensaimadas, porfa

Mañana nos vemos de nuevo las caras con el equipo bermellón. Viene el Mallorca de meterle cuatro chicharros al Tenerife de nuestro Alejandro Alfaro y suma ya siete puntos en tres partidos. En la expedición isleña vienen dos señores a los que tengo cierta inquina por su machacona insistencia en fastidiar al Sevilla cada vez que se les presenta la ocasión; Manzano y Varela. El técnico jiennense tira de librillo de maestro escuela para plantear partidos muy incómodos a sus rivales. Preparémonos para que nuestros extremos se topen con auténticos muros formados por dos o más defensas que les salen al paso en cuanto enfilan la banda. Y si mal no viene, aprovechan un contragolpe para hacerte un roto dejándote con cara de gili.

Por su parte, el extremo sevillano, que no sevillista, Varela, va a pasar a la historia por hacer goles de playstation. No muchos, pero todos de impecable factura. Normalmente de obús, a balón parado o en carrera. Bien harían los nuestros en salir a tapar al ex-bético en cuanto  le vean armar la pierna, porque no sería el primero que nos enchufa.

Como me gusta jugar a entrenador y es comunmente admitido que de futbol y medicina todo el mundo opina, yo digo que el Sevilla tiene que perseverar más en rasear el balón. Ni el Pizjuán es Pamplona ni el Mallorca es Osasuna. Nuestros centrocampistas comienzan a mostrar síntomas de tortícolis galopante por mirar tanto balón aéreo. Vamos a echarla abajo, señores, que son balones y no granadas de mano. Un poquito de tiki-taka, aunque sea en raciones tamaño crisis siempre es bien recibida por la sufrida afición, tan ávida de exquisiteces futboleras otrora abundantes. Bien está ganar, pero si además se convence, el aficionado se siente recompensado por asistir a algo que se supone un espectáculo. Y si mi petición de caviar es excesiva, ojalá a eso de las diez de la noche nos hayamos comido al menos un par de ensaimadas, valga el símil gastronómico.

Pd: El partido será televisado por Gol TV para los del taco y por www.rojadirecta.org para los amantes de internet.

Lobo con piel de cordero

Escrito por Juan Antonio

Mañana llega de nuevo el RCD Mallorca al Pizjuán. Los mallorquines  vienen con los deberes hechos, sin presión y teoricamente relajados después de hacer una gran segunda vuelta unicamente superados por R.Madrid y Barça.

Mucho se está hablando de la vuelta de Martí al campo donde consiguió todos sus éxitos deportivos y de cuanto le debe al Sevilla. Y mucha tinta se está empleando en postular a  Manzano como uno de los teóricos candidatos a ocupar el banquillo sevillista la próxima temporada. Este cúmulo de circunstancias unida a la reciente victoria a domicilio en Villarreal presumen a priori un paseo militar para los nuestros en medio de un ambiente de relativa euforia.

!!Pues yo digo que naranjas de la China!!. El Mallorca es especialista en fastidiarnos. Basta tirar de hemeroteca para comprobar que en los últimos diez años nos hemos enfrentado ocho veces como locales. Solo en dos ocasiones salímos victoriosos, ambas por el mismo resultado; 3-0 y con Joaquín Caparrós como entrenador; es decir, ya ha llovido. En tres ocasiones los partidos se saldaron con tablas y lo que es peor; en tres ocasiones mordímos el polvo. La mas lejana en el 1999-2000 por 0-4 y las otras dos precisamente en las dos últimas temporadas, una con Juande en el banquillo y otra ya con Jimenez como inquilino. Os acordareis de como un tal Jonás Gutierrez se encargó de amargarnos la tarde en estos dos últimos enfrentamientos que se saldaron con el mismo resultado; 1-2.  Por cierto que Manzano era el entrenador balear y nos dió un repaso táctico no despreciable.

Mucha concentración necesitarán nuestros jugadores si no quieren que se repita un nuevo caso Getafe. Lo que nos jugamos no es ninguna tontería y aunque la cosa pinte bien, no podemos relajarnos ni un segundo. Primero hay que salir a morder y a ser posible  enchufarles un par de chicharros  antes de que puedan reaccionar. Cuando el partido esté asegurado nos dedicamos a aplaudir a Martí y si hace falta yo mismo me ofrezco a sacarle a hombros, pero cuando hayamos ganado. Mientras tanto, a pegar bocados a todo el que vista de rojo o lo podemos sentir.  Ojalá me equivoque.