¿A que era la excepción que confirmaba la regla?

Eso es lo que todos queremos que nos demuestre el Sevilla mañana mismo, ante el Espanyol. Después de la gran imagen dada en Stuttgart, todos estamos seguros de que lo de Riazor fue un pinchazo que nos hace humanos y que nos viene bien para darnos cuenta de que no somos invencibles. El triunfo del martes, además de para dejar casi hecho el pase en Champions y para seguir engrosando nuestras arcas, sirvió para disipar de un plumazo las posibles dudas que pudieran existir. Ya sabemos que esto del fútbol es cosa de rachas y que el Mercedes Benz Arena no era a priori plaza fácil para evitar otra derrota. Sin embargo el equipo supo volver a la senda ganadora y ahora afronta el nuevo choque liguero sin esa presión añadida.

Enfrente tendremos a un rival que para mi sorpresa, ha sabido sobreponerse muy bien al shock de este verano y ya está a las puertas de la zona europea. Sin embargo, no hay que olvidar que nuestro arranque como local está siendo el del Sevilla de los títulos, ese con el que el aficionado sólo desconocía por cuanto ganaría su equipo esa noche. Hemos superado a Zaragoza, Mallorca y Real Madrid en Liga y al Unirea en Champions, doce de doce con un balance goleador de diez goles a favor y sólo dos en contra.

Parece que la minirracha de lesionados se corta, y podrán volver Konko, Negredo y Renato, aunque Palop deberá esperar algo más de lo previsto para volver a una convocatoria. Además, Adriano se perderá el próximo mes de competición por una inoportuna lesión en su mejor momento de las últimas temporadas. El brasileño era el comodín en cualquier extremo y altura del terreno de juego, por lo que futbolistas como Capel o Acosta deberían tomar un mayor protagonismo en las rotaciones. Aunque eso quedará ya más de cara al martes, cuando nos estrenemos en la tercera competición ante un Atlético Ciudad que no debe representar mayor problema para los reservas blanquirrojos.

De momento, este sábado y por La Sexta toca seguir con el pleno en casa y de paso mantenernos a tiro de piedra de los grandes, porque si han caído en Europa pueden hacerlo también en la competición doméstica.

Manuel Redondo vuelve a ver la luz al final de túnel

Era el 21 de abril de 2008 y el Sevilla Atlético caía goleado en el Molinón ante un Sporting que olía a Primera. Manuel Redondo volvía a sentirse futbolista después de sobreponerse al calvario de la temida triada. Galeote vio que era el momento de volver a darle confianza, pues solo había podido disputar unos segundos en el partido anterior en casa. Desafortunadamente, en uno de esos casos en los que el destino parece tenérselo guardado a alguien, en su primera acción se lanza a por el balón y una mala caída le provoca rotura de tibia y peroné.

De eso hace ya casi ocho meses, pero Redondo sigue empeñado en ganarle la partida al destino. Este fin de semana vuelve a una convocatoria con el Sevilla Atlético. Será en Tarragona, donde el filial viaja para cumplir el expediente en su última salida de este 2008. Quizás sea pronto para que Redondo vuelva a los terrenos de juego, pero está claro que el central tiene ganas de ser alguien importante en esto del fútbol. Sólo por su tesón e insistencia ya lo merece.

La única pena es que todo este camino comenzó cuando el Sevilla Atlético se encaminaba hacia la élite, en el verano de 2007. Para Redondo todo empezará a finales de 2008, cuando competir en la categoría es casi ya una utopía para los de la camiseta franjirroja.

¡Enhorabuena, Lolo!